Rulfo ya no es novedad; leerlo, sí, siempre.
“El Llano en Llamas”
Cuentos que conviven, aquí y ahora.
…sigue el curso de agua
que nos lleve donde nunca fuimos.
Por senderos que se bifurcan
por mundos paralelos.
En los primeros tres minutos
se hizo el universo
Precisamente todo esta pasando
aquí y ahora…
(G. Cerati)
Cuentos que conviven, aquí y ahora.
…sigue el curso de agua
que nos lleve donde nunca fuimos.
Por senderos que se bifurcan
por mundos paralelos.
En los primeros tres minutos
se hizo el universo
Precisamente todo esta pasando
aquí y ahora…
(G. Cerati)
Cuando uno lee a Rulfo por primera vez (la mayor de las veces con Pedro Páramo) es llevado a ese paisaje árido y fantasmal que es Comala. Pedro Páramo es quizá uno de los títulos menos comerciales y motivadores que existen en la literatura (junto con Niebla de Unamuno) pero eso se borra, se anula, se contradice en ese primer encuentro. Es más, uno se compromete con el autor. Da gusto. Se espera con ansia otro encuentro. El llano en llamas parece que hubiese sido pensado, escrito y logrado para esa segunda cita; a pesar de que fue escrito dos años antes que Pedro Páramo.
Diecisiete cuentos que confirman esa complicidad de la primera obra. Cuentos que abren los paisajes como si Comala inaugurara nuevos caminos. Basada en el pueblo religioso de Talpa de Allende, se incluye, integra e inclusive se agrega a la misma atmósfera. Rulfo pareciera, con este libro, conquistar sus propios territorios. Territorios, historias e imágenes que se quedan fuera del alcance de Comala en Pedro Páramo. Cuentos que conviven con la novela. Es inevitable pensar que mientras Anacleto Morones reniega con las viejas o Tacha se acerca cada vez más a su perdición por haber perdido a su vaca a causa de la lluvia; más allá, en un pueblo cercano, Juan Preciado descubre su propia muerte. Todo a la vez, aquí y ahora.
En casi todas las historias nos encontramos con una lucha constante de la esperanza que queda en los personajes después o durante hechos peculiares. La vida para ellos es una caja de sorpresas de fuerzas mayores. Rulfo rescata la importancia de todo lo pequeño, insignificante, rutinario. ¿Lo que consigue? Ser inmenso, vital, especial e inusual.

Lo avanzado que resulta Rulfo después de más de noventa años de su nacimiento, es la suma de todas sus capacidades lingüísticas y esa creación de un mundo que no repite en su segunda obra, sino que descubre, contempla, conquista, escribe y, por último, nos regala.
Raúl Lescano Méndez
26/11/08
Algunas cosas:
"Por su cara corren chorretones de agua sucia como si el rio se le hubiera metido dentro de ella."
"El ansia deja huella siempre."
"No sabes que es más difilcutoso resucitar un muerto que dar la vida de nuevo."
"Al verlo uno se sentía como si a uno lo hubieran de mala gana o con desperdicios."
"Un lugar caído en el crecupculo como quien dice, allí donde se nos acaba la jornada."
" - Es que estabas vieja. A él le gustaban tiernas; que se les quebrara los güesitos, oír que tronaran como cáscaras de cacahuete."
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