Leí El Hablador para un curso acerca de la teoría política y literaria de VGLL. El análisis fue en la busqueda de las ideas culturales y políticas de VGLL en la novela. El libro es un ir y venir entre la cultura urbana occidental insertada en la capital limeña y el mundo de los indios machiguengas en armonía con la naturaleza de la selva.
Entre ambos mundos: un hombre, amigo, hablador, santo o loco.
La frase citada en la contratapa debería ser:
"Ese género de decisión, la de los santos y los locos, no se publicita. Se va forjando poco a poco, en los repliegues del espíritu, al sesgo de la propia razón y al resguardo de miradas indiscretas, sin someterla a la aprobración de los otros -que jamás la concederían- hasta que se pone en práctica".
He estado desconectado del Blog un tiempo debido a los trabajos de la univerisdad y esas cosas. Sin embargo, las ganas de volver a leer, subrayar y publicar libremente no se me quitan. Por ahora dejo algo de lo que he estado haciendo. Me pidieron escribir, para el curso de Historia del Arte 2 (apreciación de la música clásica), un texto sobre uno de los compositores que más me hubiera llamada la atención. Elegí a Frederic Chopin y escribí esto.
La sinceridad de cada uno en Chopin Cuando una música como la de los nocturnos de Chopin refleja una atmosfera de tranquilidad, de armonía, de serenidad, inevitablemente surge también la posibilidad de la otra cara de la moneda: el desastre, la violencia, el caos. Y lo curioso es que podemos empalmar esas composiciones con cualquiera de los dos escenarios opuestos y la sensación de sinceridad prevalecerá.
Me explico. Pensemos en diversas imágenes, circunstancias o recuerdos que nos expresen serenidad. Pensemos, por ejemplo, en una puesta de sol o un invierno capaz de dar calor con su propia neblina, en la sonrisa de una mujer al despertar, en el nacimiento de un bebé o de un rio. Chopin –aparte de hacer surgir todos esos pensamientos- sólo podrá embellecerlos más de lo que los propios recuerdos y la imaginación ya lo hacen. Chopin pondrá, seguro, un vino en la puesta del sol o un cigarrillo en el invierno, enfatizará el olor de la mujer, hará volver a nacer al niño y pondrá en cámara lenta el movimiento del rio.
Pero también puede ser capaz de convertir la armonía en ironía. Pensemos, por ejemplo, en el petróleo extendiéndose lentamente en el mar, en las personas que mueren todos los días en las mil y un guerras, en un hombre aceptando el cargo de presidente de algún país, en un oso polar sin una superficie donde descansar. ¿No serán acaso melodías como las de Chopin las que mostrarán las manchas enteras en el mar, las que revelarán la increíble capacidad del hombre para matar a otros, las que harán que el hombre cruce los dedos al juramentar , las que nos hagan oír la respiración del oso cansándose?
Chopin hace bello lo agradable y aterrador lo desagradable. Eso es sinceridad. La sinceridad de los nocturnos de Chopin es lenta, ordenada, serena y justamente por ello expresa lo que tiene que expresar y nos hace entender y percibir el mundo de una manera directa y clara, agradable y dura, pero siempre serena y reflexiva. La sinceridad de Chopin es la expresión de la sinceridad de cada uno con su mundo.
Aquellas noches del romanticismo en las que Chopin interpretaba sus composiciones en salones para un selecto grupo de personas, eran, al fin y al cabo, una interpretación y exaltación del mundo distinta en cada una de esas personas. El tiempo no desgastará aquella potencialidad, así pase de vinilo a casete, de casete a CD y de CD a mp3. Porque su capacidad no radica necesariamente en el tono en que diga las cosas, sino en la reflexión y el pensamiento insertados como un todo en un tipo de lenguaje particular: los nocturnos.
Lamentablemente le di la notica a muchos ayer. Pensé que con todo eso de las técnologías la gente se había enterado antes que yo. Pero pude ver cómo cambiaban los rostros de la gente. Todos iguales: ojos abiertos, corazón partido y, tras un momento de rápida reflexión, tranquilidad, solidaridad. En honor a Saramago me ahorro lo de las fechas.
Dos unidas de Saramago.
"La historia no es selectiva, también es discriminatoria, toma de la vida lo que inteesa como material socialmente aceptado como histórico y desprecia el resto, precisamente donde tal vez se podría encontrar la verdadera explicación de los hechos, de las cosas, de la puta realidad". "Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos".
La primera es de El Viaje del Elefante. La segunda es de Ensayo sobre la ceguera.
Me pidieron una síntesis de la conclusión de Henry Jenkins en Converge Culture. El capítulo se titulaba: ¿Democratizando la televisión? La política de la participación. Recorrí otros capítulos también. El libro es esa lectura necesaria para conocer el otro lado de la moneda (el favorable) del desarrollo de las tecnologías en los medios de comunicación. Digamos que del lado de "los integrados" de Humberto Eco, algo así como la respuesta en el siglo XXI a la Escuela de Frankfurt.
3 cosas que sintetizan la síntesis:
"La política del utoismo crítico se basa en una noción de toma de poder; la política del pesimismo crítico, en una política de victimización. (...) La resistencia se convierte en un fin en sí mismo, más que en una herramienta para garantizar la diversidad cultural y la responsabilidad corporativa. (...) ¿De verás es más valiosa la pureza ideológica y estética que la transformación cultural?"
"La capacidad de participación no proviene de destruir la cultura comercial, sino de escribir sobre ella, modificarla, corregirla, expandirla, conferirle una mayor diversidad de perspectivas, y luego volver a ponerla en circulación, reintroduciéndola en los medios dominantes".
"El ideal del ciudadano informado se desmorona, sencillamente porque el conocimiento desborda con creces a cualquier individuo. El ideal de la ciudadanía vigilante depende del desarrollo de nuevas destrezas cooperativas y de una nueva ética de la distribución del conocimiento compartido que nos permita deliberar juntos".
Cita a Alexis de Tocqueville de Howard Rheingold en Multitudes Inteligentes:
"Los habitantes mejor informados de cada distrito utilizan constantemente su información para descubrir nuevas verdades que pueden aumentar la prosperidad general; en cuanto hacen tales descubrimientos, los entregan con entusiasmo a las masas (...) Los hombres atienden los intereses del pueblo, primero por necesidad, y después por elección: lo que era intencional se convierte en instinto; y a fuerza de trabajar por el bien de los conciudadanos, se adquiere el hábito y el placer de servirles".
After Burn (traducido con mal gusto como El Peso del Pasado). Confirmado. El lugar de Colin Harrison es Nueva York. O por lo menos mi Nueva York es el de Colin Harrison.
He tenido que corregirme. Pensaba -era la idea que me quedaba de Nocturno en Manhattan- que el escenario predilecto de las historias de CH eran esa otra cara de la gran moneda que es NY: los suburbios, los criminales, la necesidad, lo empequeñecido por la inmensidad de una ciudad como esa. Pero no. Personajes como Caroline Crowley y Porter Wren de Nocturno... o Charlie Ravich de Afterburn, todos estos personajes principales, no están de ese lado.
Supongo que una buena imagen que represente lo que es la vida puede ser una moneda dando giros en el aire. Entonces, en alguno de esos giros empieza a suceder lo que sucede en los thrillers de CH. La moneda da la esperanza de la victoria a unos, y la eminencia de la derrota a otros.
En Manhattan hay quienes son capturados y quienes escapan, quienes sobreviven y quienes son liberados. Hay quienes buscan y quienes huyen. Hay, también, los que hacen más de una cosa a la vez. Quiénes se encuentran en qué situación depende de la moneda, de la fuerza con la que una ciudad como NY pueda lanzar al aire la vida de sus habitantes. Pero en los thrillers de CH, dentro de este abánico de destinos, predomina siempre una acción: hay quienes se cruzan y se encuentran.
Entonces, no es el dark side el escenario, es todo. Es la relación a veces azarosa, a veces necesaria, casi siempre crucial y sutilmente cotidiana, entre las esferas opuestas de una sociedad, entre las caras opuestas de una moneda.
E igual de azarosa, crucial y cotidiana es la trama de la historia y sus escenas crudas, violentas, tristes. Aftern Burn es una tira de negativos que se revela a través de uno. Gestos, cicatrices, sudor. Torturas, sexo, preocupaciones. Parejas, amantes, hijos, madres. Asesinos, ejecutivos, culturistas, prostitutas. Fuertes, inteligentes, viejos, millonarios. Vida y muerte. Imágenes que pasan una tras otra a la velocidad de una respiración agitada, de un corazón con miedo al azar, de una moneda que siempre está por caer.
Algunas cosas:
"Aunque esos hombres eran dinero, el dinero no era ellos; el dinero adopta cualquier forma, color o política, podía ser fuego, piedra o sueño, podía reunir ejércitos y unir átomos, e, indiferente a los sufrimientos del alma mortal, podía marcharse o llegar en cualquier momento".
"No hacer nada era un tipo de acción, no hacer nada era optar por hacer lo que ya tenías intención de hacer, atenerte al plan original".
"Follaba con mucho entusiasmo intentando superar algo, lo cual, como descubrían todos los hombres, nunca se conseguía".
"Ocho millones de dólares eran un gran secreto, más grande que una amante, pero más pequeño que una enfermedad".
"Apartó a un brujo de las finanzas con un cigarro como un leño en la boca: aquello parecía una especie de polla negra clavada en la boca del tipo, y significaba que estaba tan forrado que podía meterse un polla negra en la boca y seguir siendo un hombre... lo cual era la lógica secreta de los cigarros, desde luego".
"Silencio: el gran sonido del matrimonio".
"Bajo la ventana, un hombre descamisado recogía una colilla del suelo con la exactitud de un joyero cogiendo con pinzas un diamante".
"Yo creo que hay cuatro países (...) Naces en un sitio y en una fecha concretos, y luego, está el lugar en el que tú crees que vives, el lugar donde vives realmente y el lugar futuro, el lugar que siempre estamos imaginando más o menos".
Subraya y Conecta nace de la manía, al principio tímida y luego descarada, de subrayar y garabatear libros al leerlos. Tras esto también se revela una influencia marcada por A. Fuguet, autor de uno de los primeros libros que remarqué sin o con mucho respeto. Como refiere, subrayar un libro no es un acto vandálico como muchos creen. Subrayar es homenajear y celebrar al autor, hacer el libro interactivo, trazar nuestro trayecto a través de él, hacer el libro de uno, darle nuestro sello, apropiarnos de él. Esas frases que dicen lo que uno está pensando o ha pensado, las que dicen lo que uno quizo decir y no dijo. "Frases para el bronce" que, en rigor, no son más que esos momentos aislados en que uno se da cuenta de que, más que palabras, lo que se tiene al frente es verdad. O vida." (AF) SyC tiene la única intención de poner al alcance alguno que otro comentario de los discos, peliculas, fotos y sobre todo libros que voy consumiendo y dejarles en bandeja sino todas, algunas cosas resaltantes de éstos. Así, me uno a la divulgación del evangelio de los libros trabajados, machucados, manchados de comida, subrayados. Ahí les va.