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domingo, 18 de septiembre de 2011

El poder según la Camorra


Algunas cosas:

"Sistema: (...) una referencia desconocida para quien no está al corriente de las dinámicas del poder de la economía criminal".

La Camorra y Nápoles:

"El puerto de Nápoles es el agujero del mapamundi por donde sale lo que se produce en China. (...) Las mercancías tienen una extraña magia, consiguen estar sin que estén, llegar aunque no lleguen nunca, ser caras para el cliente aun siendo de mala calidad. (...) La gramática de las mercancías tiene una sintaxis para los documentos y otra para el comercio".

"Un imperio no se escinde dando un apretón de manos, sino cortándola con una cuchilla".

"En el sistema de la Camorra, el homicidio resulta necesario; es como un ingreso bancario, como la adquisición de una concesión, como interrumpir una amistad".

"No son los camorristas los que persiguen los negocios, son los negocios los que persiguen a los camorristas. La lógica del empresariado criminal, el pensamiento de los boss, coincide con el neoliberalismo más radical".

"Muchos cronistas creen encontrar en Scondigliano el gueto de Europa, la miseria absoluta. Si consiguieran no escapar, se darían cuenta de que tienen delante los pilares de la economía, el filón oculto, las tinieblas donde encuentra energía el corazón palpitante del mercado".

Enseñanzas (no educativas) de la Camorra:

"Creemos estúpidamente que, por alguna razón, un acto criminal debe ser más premeditado y deliberado que un acto inocuo. En realidad, no hay diferencia. Los actos poseen un elasticidad de la que los juicios éticos carecen".

"Frente a la guerra, al peligro de la derrota, aliados y enemigos son papeles intercambiables. Más que individuos, son elementos en los que probar la propia fuerza y objetivarla. Solo después se crearán alrededor de las partes los aliados y los enemigos. Pero antes es preciso empezar a disparar".

"En las dinámicas del poder, del poder total, no existe nada que vaya más allá de lo concreto. Así que huir, quedarse, escapar, denunciar se vuelven elecciones demasiado postergadas, inciertas, todo consejo encuentra siempre un argumento contrario, y únicamente algún acontecimiento concreto puede hacer tomar una decisión. Pero cuando sucede, la decisión solo se puede sufrir".

"El auténtico bien es cuando eliges hacerlo porque también puedes hacer el mal".

Luchar, entender, conocer estas cosas:

"En la inútil batalla en la que estás seguro de desempeñar el papel del derrotado, hay algo que debes preservar y saber. Debes estar seguro de que se reforzará gracias al derroche de tu compromiso, que tiene el sabor de la locura y de la obsesión".

"...la voluntad de situar la palabra en el centro de la lucha contra los mecanismos del poder. Palabras frente a las hormigoneras y los fusiles. Y no de una manera metafórica, sino real. Allí, para denunciar, para testimoniar, para ser. La palabra con su única armadura: pronunciarse. Una palabra que es centinela, testimonio: verdadera a condición de no dejar de señalar. Una palabra orientada en ese sentido solo puede eliminarse matando".

"Conocer ya no es indicio de compromiso moral. Saber, entender, se convierte en una necesidad. La única posible para considerarse aún hombres dignos de respirar".

lunes, 15 de agosto de 2011

Marx acorde con el objeto de su voluntad

A propósito del nuevo libro que no he leído aun de Eric Hobsbawm, Cómo cambiar el mundo, desempolvo o desarchivo una reseña sobre Humanismo Socialista de Erich Fromm que escribí para un curso de filosofía de la universidad.

En su nuevo libro Hobsbawm "despeja las malas interpretaciones, archiva los preceptos que envejecieron y despliega las herramientas que ofrece el autor de El Capital para entender el mundo en el siglo XXI y hacerlo un lugar mejor". "Ha llegado la hora de tomarse en serio a Marx", escribe. (Fernando Bogado escribe largo sobre el libro en Página12: Al fondo a la izquierda)

Ya en los sesentas la Escuela de la praxis buscó revalorizar los preceptos éticos de Marx que hallaban sobre todo en sus divagaciones de los Manuscritos de París. En esos manuscritos leí una frase que desde esa vez uso siempre para empezar a hablar de Marx: "Todas y cada una de tus relaciones con el hombre -y con la naturaleza- tienen que ser una expresión precisa de tu vida real, individual acorde con el objeto de tu voluntad". Cojudo por una frase tan distante al imaginario que hasta entonces tenía de él seguí algunos rastros y llegué a Humanismo Socialista. Una recopilación de artículos de la Escuela de la praxis hecha por Erich Fromm. Me costó un par de tardes encontrar un ejemplar en Quilca. No lo solté y no lo he soltado. La reseña:

Erich Fromm y otros: “Sobre el hombre” En: Humanismo Socialista.
Buenos Aires: Editorial Paidós, 1966, 499 pp.

Humanismo Socialista (1966) es una recopilación de artículos que difundió las ideas de La Escuela de la Praxis de Yugoslavia en los años sesentas. En él se pueden encontrar textos de seis de los miembros de la escuela (Marković, Petrović, Danilo Pejović, Veljko Korać, Rudi Supek y Predrag Vranicki) como de otros marxistas y/o humanistas. Los temas tratados fueron escogidos libremente con la intención de ver cuáles eran los temas más centrales del Humanismo Socialista y ver, en el caso que haya temas que se repitan, las diferentes posturas e interpretaciones frente a estos. Está dividido en cinco partes: Sobre el humanismo, Sobre el hombre, Sobre la libertad, Sobre la alienación y Sobre la práctica. Este texto se centrará en sintetizar las ideas del capítulo segundo (Sobre el hombre) que cuenta con nueve artículos, de los cuales se tocarán siete.

Como señala Erich Fromm en la introducción del libro, revitalizar las ideas del Humanismo Socialista buscaría rescatar la idea de que no puede haber una separación entre la teoría y la práctica del marxismo como teoría ética ante la vida, para de tal modo convertir “el desarrollo pleno del individuo en la condición plena para el desarrollo pleno de la sociedad, y viceversa”. Es decir, la liberación del hombre para y con los hombres, marcar “la conclusión de la época de la pre-historia e inaugurar la época de la historia humana”.

1. El Marxismo y la filosofía del hombre (Adam Schaff)

Schaff se centra en las preguntas: ¿de qué es producto el hombre como individuo y como tal cuál su función? El hombre no es el resultado de fuerzas sobre humanas, él lo sitúa en la “concepción autónoma” en la cual se recalca el papel de humanismo. Pero cuando se refiere a “individuo” se refiere al individuo en sociedad. Un individuo entendido sobre un “humanismo radical” de “individuos sociales” donde los mismos son el productor de su propia historia, idea que Marx siempre palpitó en sus teorías. No un concepto económico que pierde la perspectiva del hombre.

Aclara que un individuo social es el individuo “plasmado” por la sociedad física y espiritualmente, no sólo uno en contacto con otros. Por lo tanto es un ser “dialécticamente integrado en la sociedad” afirma. Con ello lo que se lograría es que la esencia del hombre sea la esencia de la sociedad y la sociedad la esencia del hombre. Esta es la “forma social”, dice Schaff, de “materializar los fines individuales”.

Sin embargo, recuerda, el hombre está vinculado a una “coexistencia política” que cada vez se basa más en la destrucción bélica que puede no ser otra cosa más que el inicio de una destrucción global. Ante ello propone –recogiendo la idea de la “crítica a todo lo existente” de Marx- que el hombre tiene que ser un elemento de “lucha ideológica” por “vía de los argumentos justos” contra el sistema opuesto al hombre y proponiendo un propio sistema de valores.

2. El Marxismo y los problemas existenciales (Milan Prúcha)

Para Prúcha más importante para comprender “cómo vive el hombre en el mundo” es el plano filosófico que hay detrás del marxismo. Interpretar al hombre de Marx encerrado en la historia es una “simplificación” de sus ideas, señala. Marx, dice, sí conceptualizó al hombre en su carácter “total”. Hegel y Heidegger antes, no. Para Prúcha el hombre es “un producto parcial de la evolución de la materia” aparecido en “un lugar determinado, en determinadas circunstancias favorables”. Por ende tiene una necesidad de redefinición.

Para su análisis se centra en el concepto de alienación que Marx definió como “la oposición dentro del pensamiento mismo”. Esa alienación no puede ser ni total ni nula porque es la “actividad transformadora” la necesidad primera del hombre dentro de la realidad. Es acá donde se centra en dos conceptos claves: la subjetividad y objetividad en el hombre. Las teorías anteriores a Marx no habrían hecho más que desligar a éste de cualquier subjetividad. El poder del hombre debería radicar en sus “poderes objetivos”. Prúcha escribe:

“El ser que no tiene su propia naturalidad fuera de sí no es natural porque no es parte de la esencia de la naturaleza. El ser objetivo tiene objetos fuera de sí mismo y es un objeto; se comporta objetivamente y su ser es en consecuencia un ser objetivo”.

Es lo que define luego como un ser natural “interesado en el mundo”. Así, recién, el hombre es capaz de crear la realidad social y como tal se independiza de la naturaleza y se hace social. Es el gran problema entre la existencia y esencia humana y la solución sería la recuperación de su objetividad. Como señala Karel Kosík en otro de los artículos titulado El hombre y la filosofía, que plantea las mismas ideas de manera más general (por ende no se sintetizará dicho texto): “La realidad humana es ese punto en el cual la verdad no sólo es revelada (percibida), sino también realizada”.

3. El ideal del hombre según Marx (Marek Fritzhand)

El hombre realizado, para Fritzhand, es aquel en el que “sus talentos nunca descansan y sus aptitudes nunca se desaprovechan”. Esa realización sólo podrá darse cuando la sociedad entienda que el hombre es el “valor humano supremo”, el “fin en sí mismo”. El hombre debería ser o sería, bajo los ideales de Marx, “total”, “personal” y “auto activo”, pero en realidad se encuentra fraccionado, fragmentado y funcionalizado.

Por “total” hace referencia a un hombre que posea al mundo a través de su participación, creación y disfrute del mismo. Por ende no puede haber una “división coactiva del trabajo”, la actividad del hombre debe ser de carácter tanto mental como física, ambos relacionados estrechamente. El adjetivo “personal” se refiere a un hombre ubicado en un contexto donde se puede sentir “él mismo”, “cómodo”, que puede tener una armonía entre su carácter y su individualidad; que no sea un “hombre accidental”. Y por “auto activo” se refiere a la libertad, ya que la actividad libre, así, sería una manifestación de uno mismo.

Señala que hoy “toda forma de moral se ha alienado así misma”. De ahí la necesidad de una “moral con sentido humano”, lo que es finalmente el trasfondo de las teorías de Marx.

4. Marx y la idea de la universalidad del hombre (Brosnislaw Baczko)

Baczko nos presenta primero un recorrido por el proceso histórico del concepto de la universalidad del hombre, donde finalmente dicho concepto pone en crisis el valor del hombre. Esta crisis se da cuando se relaciona a la realidad únicamente con la vida cotidiana, porque pensar sólo en la vida cotidiana nos hace olvidar el tiempo existencial, histórico del hombre. Es decir, se reduce las posibilidades totales a las posibilidades del mundo de hoy.

Tras esto analiza el concepto desde el “status ontológico”, el “aspecto biológico” y la “historia”. En el primero nos recuerda aquello que la actividad del hombre debe ser un reflejo de su esencia misma. Bajo la segunda idea, explica cómo el hombre le da una “estructura significante” al mundo aplicándole “su escala de valores específicos”, o sea su subjetividad. Y, después, señala que la historia “no es más que la actividad del hombre que aspira a lograr sus fines”. Por lo tanto esta debería actuar y se debería tener en cuenta como una “estructura lógica” para impedir el “albedrío humano”.

Por ello, concluye, la universalidad del hombre debería ser la del “fenómeno concreto” de la individualización, plenitud, de este. En “sentido histórico”, refiere, la universalización es la posibilidad del control del destino y en “sentido individual” la multiplicación de posibilidades.

5. Acerca del poder y la impotencia de la filosofía (Danilo Pejovic)

En este artículo Pejovic hace un descripción del proceso de deformación de las ideas de la “realización filosófica” que él analiza bajo los conceptos de “la filosofía y la revolución” en Marx. Señala que esa “filosofía” hace referencia a caracteres ideológicos y éticos, mientras que la idea de “revolución” se mal interpretó bajo una idea puramente científica.

Las “digresiones románticas” de los escritos de Marx, señala, buscarían rescatar la idea griega de la filosofía como “guía hacia la liberación del hombre” que en Marx sería la revolución entendida como “realización filosófica”. La deformación para Pejovic se habría dado, en buena medida, por una lectura hegeliana de los Manuscritos y El Capital, una lectura enfocada desde la filosofía moderna que transformó todo en un “Marx tecnólogo” dejando de lado la “función prometeica”.

Las metas del socialismo, entonces, serían la de “revolucionar las relaciones humanas y en transformar al hombre mismo y no en promover sólo fuerzas productivas” como hizo Stalin, a quien lo hace responsable principal de la esta deformación. Señala que hay que “definir a la filosofía como la impotencia creadora para determinar el sentido pleno del movimiento que se revela parcialmente en diversas eras de la historia”.

6. Reflexiones sobre utopía y revolución (Maximiliem Rubel)

Este artículo desarrolla los conceptos “jacobino” y “comunalista” sobre la definición de Robert Owen que señala que “el socialismo es cooperación”.

La idea jacobina hace referencia a una revolución que se da dirigida por una “aristocracia política” que, creyéndose poseedora de una “sabiduría dialéctica”, utiliza al “pueblo” como “fuerza de choque principal en el campo de batalla”. De esta forma el socialismo se convierte en una “ciencia socialista”. La idea comunalista, por otro lado, se basa en pequeños grupos de personas que no dependen de dirigentes y en los que es la “conciencia socialista que emana del deseo de los trabajores” la que da fuerza a una “autoemancipación”. Rubel le llama a esto la “ética de conducta revolucionaria” que iguala la necesidad histórica con una necesidad ética.

Dicho eso, concluye que la idea de revolución bajo el conecto jacobino lleva a la abolición, mientras que el carácter utópico del concepto comunalista promueve la creación.

7. La aplicación del psicoanálisis humanista a la teoría de de Marx (Erich Fromm)

Erich Fromm cierra esta parte del libro acerca del hombre con uno de los artículos más sobresalientes. Aplica la psicología social, las teorías de la conciencia y el inconsciente, a la realidad social. Con ellos define que el “carácter social es la estructura psíquica de una sociedad para ser útil”. A partir de esta idea presenta siete razones por las cuales no se pudo dar el socialismo como lo entendió Marx. De estas la más resaltante es su definición del “inconsciente social” como la “represión de la realidad interior”.

El inconsciente, refiere, es el verdadero reflejo de la realidad total, universal, del hombre. Lo que ocurre es que éste pasa a través de un “filtro social” dando como producto el consciente: la realidad total reducida a la realidad social. Los límites de esta realidad social son los que construyen límites como los de querer sólo lo que se pueda tener, la estructuración de un carácter social a partir de la relación entre las ideologías y la economía, la condición “maleable” del hombre, una “mutilación del hombre que deteriora su condición humana” que le impide ser un “hombre total”, la resistencia al cambio. De este modo se configura un hombre que trata de tener más cuando debería de buscar “ser más” en todos los aspectos de su vida.

Y es la “contradicción” existencial entre el consciente y el inconsciente la verdadera esencia del hombre. Esta le da al hombre un impulso de resolución de la misma, lo que debería ser la real idea de progreso del hombre. Y es esta la razón de ser del socialismo: “el socialismo –escribe- debe proporcionar al hombre el sistema de orientación y devoción que aquel necesita”.

***

Hablar de la y las teorías de Karl Marx hoy en día para muchos resulta retrogrado, necio. Sucede que "lo marxista" se ha comido por entero "lo marxiano". Es decir, todo el imaginario cultural acerca de Marx creado a lo largo de la historia ha dejado de lado, en buena medida, los textos en sí. Inclusive una vez subrayé una gran frase de Quino en Mafalda: "Qué tranquilidad reinaría en el mundo si Marx no hubiera tomado la sopa". Después de unos años discuto con ello y creo que la tranquilidad tendría alguna posibilidad si todos aquellos que suelen vincularse con él lo hicieran con esa "expresión precisa de tú vida real, acorde con el objeto de tú voluntad" que decía Marx, en Los Manuscritos de París, era el mejor modo de relacionarse con el hombre y la naturaleza. Las ideas del trabajo de recopilación de Erich Fromm en Humanismo Socialista continúan la enseñanza de una vinculación más sana y natural del hombre con el mundo.

miércoles, 20 de julio de 2011

Sobre la lectura (,) de Proust

Proust, primero, sobre cómo giran las cosas alrededor de uno cuando lee, sobre cómo pasa el tiempo entre lectura y lectura, sobre cómo la realidad estorba. Después, sobre cómo la lectura, haragán, te puede devolver la facultad de pensar y así, posiblemente, hacerte encontrar una de las amistades más puras donde "si pasamos la noche con ellos (los libros), es porque así lo deseamos". Donde se vibra con una "conclusión" del autor que para el lector no resulta más que una "iniciación", una idea como punto de partida para la búsqueda de una verdad que insistiremos buscándo en ese autor, en las siguientes páginas, en sus siguientes obras, porque queremos que él no las diga, porque confiamos que él sabrá decírnosla con las palabras adecuadas, pero no: "es en el momento en que nos han dicho todo lo que podían decirnos cuando hacen nacer en nosotros el sentimiento de que no nos han dicho nada aún". Proust sobre la lectura.

Proust sobre lo que en este blog de llama subrayar:

"Me gustaban por encima de todo dos o tres frases que se me presentaban como las más originales y bellas de la obra. No imaginaba que otro autor hubiera escrito alguna vez enunciados comparables. Pero tenía un sentimiento de que su belleza correspondía a una realidad de la que (él) no nos dejaba entrever más que un pequeño rincón, una o dos veces por libro. Y como yo pensaba que él la conocía seguramente por completo, hubiera querido leer otros libros suyos en los cuales todas las frases sean tan bellas como aquellas y tuvieran como objeto las cosas sobre las cuales yo hubiera deseado saber su opinión".

Proust sobre la lectura:

"La lectura nos hacía sentir la incomodidad de todo aquello, pero esta gimnasia intelectual grababa en nosotros un recuerdo tan dulce que, si se nos ocurre todavía hoy hojear los libros de antaño es simplemente como revisar esos únicos almanaques de días extinguidos, con la esperanza de ver reflejados en sus páginas las casas y los estanques que ya no existen".

"La lectura, en contraste con la conversación, consiste para cada uno de nosotros en recibir la comunicación de otro pensamiento, pero siempre en soledad, es decir, disfrutando de la potencia intelectual que uno tiene en la tranquilidad -y que la conversación disipa inmediatamente- continuando con el poder de las inspiración, permaneciendo en ese pleno y fecundo trabajo del espíritu sobre sí mismo".

"El supremo esfuerzo del escritor, como el del artista, no consigue más que levantar parcialmente el velo de la fealdad e insignificancia que nos deja sin curiosidad ante el universo".

sábado, 11 de junio de 2011

El peso de la Historia: el grito de Sándor Márai

Bronislaw Baczko escribe en Marx y la universalidad del hombre: "Sólo podemos pensar en la humanidad y en el género humano enfocádolos como un problema de nuestra incumbencia, de cual somos los únicos responsables, o de lo contrario no podríamos pensar en ellos. El deseo de rehuir esta responsabilidad, y la sensación de impotencia solitaria frente a ella, se oculta detrás de una tendencia del pensamiento, característica de nuestra época, que separa la vida cotidiana de la historia, al tiempo existencial del tiempo histórico".

Es decir, vivimos el día a día, nunca la historia. Vivimos como indíviduos pertenecientes y responsables de (máximo) un país, nunca de la humanidad. Lo macro no existe. Lo micro (concentrarse en uno) es más fácil.

¿Pero qué pasa cuando esa Historia se presenta, ineludiblemente, frente a uno, y empieza a atravesar el ser arrazando todo a su paso, desde las bibliotecas hasta la sociedad misma, amenazando la misma razón de la existencia? ¿Qué pasa si un escritor como Márai se encuentra en medio de la amenaza? Pues escribe. Escribe un grito de axulio como ¡Tierra, Tierra!

1944. Hungria es el patio de guerra entre los nazis y los bolcheviques. De los alemanes a los rusos no parece ser pues el mejor cambio. Pero es un cambio y la esperanza se posiciona en el mínimo espacio que le conceda la mera idea de una posibilidad. El sentido de la existencia -el límite de la obediencia, el espacio necesario para considerarse libre-, tras extraviarse por varios años bajo la ideología soviética, termina configurándose en el lenguaje. El lenguaje húngaro que le permite a Márai saber
que algo aún gira dentro de él y que no es movido por el régimen totalitario. Un lenguaje que acoge y le brinda un hogar. Pequeño, oscuro, con la amenaza de que en cualquier momento toquen a la puerta y todo se acabe, pero un hogar al fin.

Es una clase de historia con un testigo invitado a contar su testimonio. Y el invitado no ha olvidado nada. Al contrario, todo lo ha pensado mucho. Lo que cuenta aparece y se toca. Cada individuo, cada miedo y cada interregonte.

¡Tierra, Tierra! es el grito que abraza, con una desesperación jodidamente controlada, 441 páginas de reflexiones políticas, psicológicas, filosóficas e históricas. Diría incluso que el libro en sí, como objeto, contiene una carga existencial. Que el contenido le pesa. Porque el libro, como artefacto del hombre, puede que le resulte también demasiado "pensar en la humanidad y en el género humano enfocádolos como un problema de nuestra incumbencia".

Algunas cosas:

"Así son las guerras, siempre terribles, y las botas llenas de barro siempre acaban pisoteando los manuscritos de tierras extranjeras".

"El hambre es algo más poderoso que el mismo oro".

"La palabra escrita adquiere un significado mágico al principio de cualquier empresa humana primitiva. La palabra escrita fija algo que se presenta en el alma humana primitiva bajo la forma de un deseo poco definido, de una intuición mítica, y el mito fijado en palabras se convierte en Historia, en conciencia histórica, es decir, en una experiencia cargada de responsabilidades".

"En las situaciones de crisis vital la mano invisible del destino nos proporciona las lecturas necesarias; lecturas que de alguna manera, aunque no siempre directa, nos dan las respuestas a los problemas del momento".

"La ley de la conservación de energía es válida no solo en el terreno de la física, sino también en el marco del destino personal: nunca se destruirá por completo el fenómeno que construye y constituye la personalidad más allá de la mera realidad orgánica".

"Siempre son los poetas los que transforman los pastos en patria. (...) Sabían que la Literatura comienza con las palabras innecesarias. Y que la nación comienza con la Literatura".

"En los momentos cruciales de la vida privada y social siempre surge la misma y decisiva pregunta: ¿Odias lo mismo que yo odio, o bien eres indiferente y tolerante? Quien no lo ogra odiar bastante acabará siendo odiado".

"Con la tripa vacía no se puede cantar el himno nacional".

"Sobrevivir es, al fin y al cabo, un acto tan heroico como buscar la verdad hasta el agotamiento".

"El recuerdo de la juventud es también como el ensayo general de una singular tragicomedia".

"Los que avanzan juntos en el tiempo en una misma dirección, de alguna manera nunca se conocen. Un contemporáneo no tiene rostro histórico".

"El vástago inmundo del temor es siempre el pánico".

"Hay que resignarse a aceptar que la Historia es indigna de confianza y que es arbitraria, como todo lo hecho por el hombre".

"Escribir para la nada es un ejercicio similar al esfuerzo que, con la cara congestionada, realiza un mudo para hablar".

"El terror es peligroso porque tiene miedo".

jueves, 24 de marzo de 2011

La palabra escrita según Márai

















"La palabra escrita adquiere un significado mágico al principio de cuaquier empresa humana primitiva. La palabra escrita fija algo que se presenta en el alma humana primitiva bajo la forma de un deseo poco definido, de una intuición mítica, y el mito fijado en palabras se convierte en Historia, en conciencia histórica, es decir, en una experiencia cargada de responsabilidades". (Sandor Márai)

viernes, 25 de febrero de 2011

De cómo la literatura sí nos ayuda con la realidad: de Misha Glenny a Roberto Bolaño

Uno acude muchas veces a la literatura buscando desconectarse de la realidad cotidiana, de los problemas, de los fantasmas. Lo que encuentra uno ahí es ese otro mundo donde, por más cosas que uno pueda llegar a vivir ahí, está a salvo. “Tal es la magia de los relatos –dice Paul Auster-: pueden transportarnos a las profundidades del infierno pero en realidad son inofensivos”. Eso no quiere decir que no nos diga algo de la realidad. Son también lo que no tenemos, diría MVLL, las carencias de la realidad.

Detrás ese cuento antes de dormir que muchos realizan, por ejemplo, puede que haya una idea de tratar de cumplir todo lo que no se ha podido cumplir en un día, de desconectarse con todo lo que se ha hecho, de calentar los motores que hacen funcionar a los sueños cuando uno duerme. La literatura como cura, salvación o desconexión. En la literatura, por más que para algunos sea cotidiana o no, encontramos un ambiente más, el cual está reservado para esos momentos en que se hace necesario.

El hecho:

Había retomado la lectura de El Crimen sin Fronteras de Misha Glenny, periodista de la BBC, donde desmenuza el mundo de las mafias a nivel internacional. En el libro cuenta cómo las mafias terminan posicionándose en los espacios sin ocupar por las políticas de los Estados y cómo son también el resultado de una serie de relaciones políticas, culturales y económicas. Al final, con el tiempo, se han convertido en el elemento clave que hace funcionar las dinámicas económicas de los países.

Entre muchos casos concretos, M. Glenny cuenta la historia de Ludmila Balbinova de Moldava. En las vacaciones del verano del año 2002, Ludmila viajaría por primera vez al extranjero, al Israel de playas soleadas. Una amiga que se encontraba en ese país le había realizado todos los trámites de manera rápida, cosa extraña para la burocracia que existía entre ambos países. Lo que no sabía Ludmila era que ese favor era en realidad la cuota de liberación de su amiga que había sido secuestrada por un grupo de la mafia rusa en Israel dedicado a la trata de personas. Si una quería salir tenía que conseguir dos o tres mujeres más. Ludmila era una de ellas. Una vez hecha la primera parte del viaje su amiga la embarcó, junto con 10 mujeres más, en un tren rumbo a Moscú donde al llegar y ser encerrada en una habitación supo que no tendría vacaciones. En el aeropuerto de Domodedovo perdió su última oportunidad. Un guardia en el control de pasaportes captó la situación. Le preguntó si realmente sabía a dónde se dirigía. La respiración de los matones que la rodeaban la abrazó y dijo que sí. “Fue como oír el portazo de la entrada de la cárcel a su espalda”. En El Cairo estuvieron tres días. Cuando las entregaron a traficantes beduinos una de ellas intentó escapar. Le dispararon en las rodillas y la dejaron morir en medio de la nada. Una patrulla apareció, pero antes que llegara ya las habían hecho trepar a una camioneta a punta de balazos en el suelo. “Cuando llegó a Tel Aviv, Ludmila había pasado por las manos de moldavos, ucranianos, rusos, egipcios, beduinos, judíos rusos e israelís indígenas. (…) Pero su pesadilla no había hecho más que empezar”. Vivía encerrada de seis de la mañana hasta las cinco y media de la tarde. En las noches trabajaba 12 horas, atendía a veces hasta veinte clientes. “Se trata de un eufemismo: Ludmila era violada veinte veces cada noche”.

Ludmila intentó escapar dos veces. La primera vez un sargento de guardia, cliente del burdel donde la hacían trabajar, la delató. En la segunda, de la comisaría la llevaron al centro de detención por ser ilegal. En Israel como en muchos países no es el cliente sino la víctima a quien se considera delincuente.

Así de fuerte. Una historia dura con personas duras en los dos lados de la mesa, no solamente los mafiosos, sino también las personas que consumen esos servicios. Un sistema validado no solo por la oferta sino también por la demanda.

"Manadas de hombres de distintas razas, edades, y clases sociales entraban y salían de los prostíbulos. Sus rostros indicaban que habían aplacado cualquier remordimiento que pudieran haber sentido jamás acerca de la contratación de estos servicios”.

En fín, no era lo más propicio para leer antes de dormir.

Ante impotencias como las que generan estas historias no queda mucho más para eliminarlas que tocar otras cuerdas sensibles de uno. Cogí un libro de Bolaño, una compilación de sus cuentos. Me tocaba la segunda parte, Putas Asesinas. Siendo un título tan explicito para ese momento no pensé en una relación directa con la historia de Ludmila que acababa de leer. De repente mis ojos lo vieron, mi mente lo leyó, pero no necesariamente yo lo capté. Ese inconsciente perverso de uno decidió por el territorio ya conocido. Leí El Ojo Silva.

Ahora que releí el cuento para escribir esto me percaté de la advertencia que había ya desde el inicio: “el Ojo siempre intentó escapar de la violencia aun a riesgo de ser considerado un cobarde, pero de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar”. El Ojo Silva, Mauricio Silva, un chileno en México perteneciente al círculo de exiliados del Chile de Allende. Es homosexual y es fotógrafo. Antes de irse a Francia a trabajar para una agencia de fotógrafos de París le confiesa alguna de estas cosas a X, el narrador de la historia. Los años pasan pero X siempre conserva en su memoria la imagen del Ojo de una manera particular: “una forma de acercarse, de estar, una forma de opinar desde cierta distancia y desde cierta tristeza nada enfática”. Viaja a Paris, lo busca sin mayores esfuerzos y no lo encuentra. Años después es el Ojo quien lo encuentra a X en Berlín. Ambos conversan y el Ojo tiene algo que contar.

Años atrás el Ojo tuvo que realizar un trabajo fotográfico para un escritor francés sin nombre. El que no se mencione su nombre y el que se trate de un escritor que trabaja en un libro sobre las distintas zonas rojas en varios países, me llevó a pensar en Misha Glenny que, contrario a la historia, es inglés. El nombre de la ciudad tampoco se menciona, lo que le permite a uno situarse en la ciudad que desee. Saliendo de la lectura anterior de Glenny, y topándome con descripciones similares, inevitablemente me situé otra vez en el ambiente que había descrito de Tel Aviv. Estaba yo, como lector, ahí otra vez. El Ojo tuvo que recorrer los lugares mencionados en el trabajo del escritor. Fotografías de burdeles para ilustrar la obra. Él iba, sonreía, tomaba fotos. Cuando sus guías se dan cuenta que no le para bola a las mujeres lo llevan a un prostíbulo de homosexuales. Nada tampoco. Creyeron que el Ojo era más friki y lo llevaron a otro establecimiento con un altar o un oratorio. Ahí solo hay niños. Niños pobres. Niños que se ofrecen a una divinidad cuyo nombre también queda en el olvido. “Trato de olvidar, dijo”. A los niños los castran antes de hacerlos parte de un ritual que consiste en gran cantidad de obsequios y comida. Después del ritual son devueltos a sus comunidades que los rechazan por la vergüenza. La prostitución es uno de los pocos caminos que les ponen por delante. “Escuchó las explicaciones del médico o del barbero o del sacerdote, unas explicaciones prolijas en las que se mencionaba la tradición, las fiestas populares, el privilegio, la comunión, la embriaguez y la santidad”. M. Glenny en su reportaje ya había adelantado una explicación más certera: “la codicia material que apuntala la globalización, según la cual el dinero puede satisfacer todos los caprichos y deseos”. Ese es el nombre de la divinidad. El Ojo dice: “en mi interior lo único que hacía era maquinar. No un plan, no una forma vaga de justicia, sino una voluntad”. Al final termina huyendo con dos niños que iban a ser castrados. En un pueblo alejado los cuida, los educa, los protege. El final del cuento no es importante en este caso. Salvo decir que cuando el Ojo termina de contarle todo esto a X, llora, llora sin parar.

El cuento de Bolaño, con la falta de referencias de ciertos lugares que hace crucial esta relación, me llevó a posicionarme en la misma lectura anterior, la de M. Glenny de la cual huía. Lla historia era la misma por que el ambiente era el mismo, por que las personas pasaban por lo mismo, porque tenían los mismos fantasmas encima. Lo que era distinto era un hecho: el hecho de que el Ojo Silva, un personaje de ficción, entraba y rescataba a dos niños del ambiente real en el que Ludmila Balbinova había vivido también, y del que M. Glenny, como periodista, solo podía rescatar la historia y contarla.

Lo que te permite la ficción en este caso, con la literatura y la ficción simbolizadas en el Ojo, es actuar sobre la realidad. No necesariamente en el acto real concreto pero sí en el formato de las historias. Te permite actuar sobre ella, “transformarla” como diría MVLL, transformar la realidad para embellecerla o empeorarla. “No se escriben novelas (ficción) para contar la vida sino para transformarla, añadiéndole algo”. Lo que se añade: la voluntad del Ojo. La cura, la salvación.

El hecho termina siendo un hecho borgiano: el cruce de dos historias en las que primero uno conoce una realidad atroz que lo hace a uno huir a la literatura. Pero no, no lo borra, la literatura termina creando un personaje (el Ojo) que se introduce en esa realidad actuando directamente sobre ella al punto que rescata dos niños de la atrocidad.

La metáfora es que el Ojo Silva es la literatura que nos salva nosotros (y a Ludmila) que somos esos dos niños que forman parte de una realidad en crisis. La voluntad del Ojo es el deber que le concedemos a la literatura: salvar, salvarnos. Ante una impotencia en la realidad de no poder poner nuestras manos sobre la realidad palpable para cambiarla, la literatura, quizá no logra hacer lo que haría el contacto palpable con esta, pero sí nos hace creer en otras posibilidades para lo común. M. Glenny nos involucra, Bolaño nos salva. Con la veracidad del periodismo se puede contar cosas, pero en la verosimilitud de la ficción todavía queda la esperanza de la salvación, de un rescate, de que alguien nos venga a ayudar. Eso es pues la literatura.

El encontrar la salvación en un texto de ficción y no en un reportaje periodístico es algo que nos debe hacer pensar.

Como dice Bolaño al inicio del cuento: “El caso del Ojo es paradigmático y ejemplar y tal vez no sea ocioso volver a recordarlo”. No se equivoca. En la relación entre estos textos hay algo -“una forma de opinar desde cierta distancia y desde cierta tristeza nada enfática”- que nos dice mucho acerca de la realidad y la ficción.

sábado, 22 de enero de 2011

Un Duro Despertar: algo se pudre en Lima

Un Duro Despertar (Hormigas editores, 2008) es, en principio, una imagen de Lima. Después es una novela negra. La Lima es la de los restos de una sociedad tras la dictadura fuijimontesinista: un Estado carcomido por la corrupción y una ciudadanía infectada con la cultura chicha. Todos están a la venta de manera implícita. También Fabio, un tipo al que el trabajo le estorba y hace taxi en el carro de su padre. Su rutina se rompe cuando, por dinero para pagar un cupo como taxista a los policías de la zona, decide tomar la misión de buscar a Zoe, la asesina y ex pareja del hijo de quien le paga el trabajo. Así pasan a ser las piezas de juego del padre de Zoe y el comandante Barrios que se muerden uno al otro por ascender a la dirección antinarcóticos de la policía. También se convierten en los personajes del gran reality show de la prensa chicha, donde los comandantes publicitan sus acciones para ser conocidos. Y también son el desenlace de una serie de relaciones ocultas establecidas por la venganza, el dinero, el deseo y la perversión de una sociedad que, como señala el mismo Aldo Pancorbo en una entrevista, busca “hacer de esta autodestrucción algo llamativo”. Algo se pudre en Lima.

Con una narración sin presunciones, propia del realismo sucio, Pancorbo construye un ambiente limeño preciso en el tiempo: el de los grifos Mobil, el de las primeras canciones de reggaetón que incomodan en un inicio a los salseros, el de All that things she said de Tatoo y las antiguas pathfinder de la policía. En los espacios también: las escenas transcurren en chifas, combis, discotecas, callejones, fiestas y otros escenarios creados con cada elemento casi surrealista que suele caracterizarlos (flores de plastico, stickers de combi, puertas sin manijas, colores y aromas). Pancorbo peca sí en un exceso de citas de canciones que si bien ayudan a terminar de construir una atmosfera que tal vez la parquedad narrativa del realismo sucio dificulta, llega, repito, a ser excesiva.

La estructura del thriller es respetada en todo momento. Las palabras, por más que siempre tengan una revelación o una intención de los personajes detrás, siempre guardan algo. Pero esa estructuración juega una mala pasada, sobre en todo en Zoe, que termina encasillada en un prototipo bastante notorio de la clásica femme fatale de las novelas negras americanas que no la deja llegar a acriollarse como los demás personajes.

Un Duro Despertar, a pesar de que cuenta una historia que hasta hoy la podríamos leer en la primera plana de varios diarios, sube la cotidianidad sucia y perversa de Lima al nivel de la literatura, haciendo así de lo perverso un buen momento.

No hay frases que subrayar. En ese caso, el libro de Pancorbo es una frase sin presunciones, clara, intensa y que nos dice algo también de la lucha entre el deseo y el temor.

miércoles, 19 de enero de 2011

Death Metal: "imágenes de una agonía prolongada"

En toda generación existen los que toman caminos trazados y los que trazan los suyos o por lo menos lo intentan. Estos, los que se construyen realmente (sean lo que sean), construyen sus personalidades con sus propios cimientos: discos de música, lecturas, manías familiares, recuerdos imborrables, búsquedas particulares... Lo que resulta de esto, en Death Metal (Estruendomudo 2010) es algo oscuro y denso; al principio extraño, pero al final normal, comprensible y real: personas absorbidas por sus propios dormitorios, mutiladas por sus pasiones, que buscan ser grandes con pequeños atracos, que buscan conexiones mágicas a través del Necronomicón de Lovecraft o la sangre de mono, que esperan su muerte en la barra de un bar o, también, que terminan contruyendo sin saber un camino igual al que tenían trazado.

Hay otros que tratan de juntar las pieza, de saber cómo se dio la tortura generacional, de saber cómo se hizo pedazos la cabeza direccional que es una sociedad en conjunto o "una trama oscura de la que todos somos partes".

Ellos, los personajes de Bisama (Chile 1975), son "las imágenes de una agonía prolongada" de los niveles profundos y oscuros desde Valparaíso a Santiago. Personajes separados por los puntos finales de los relatos, pero que se cruzan continuamente, en frases cortas, claras y concisas que cogen una alta velocidad, en las calles de una ciudad enferma que se llama Death Metal, una ciudad en la que viven tantos. Y que, queramos o no, creamos o no, todos pisamos de vez en cuando.

Algunas cosas: "...la ciudad está viva: respira como un animal de muchas cabezas y garras y corazones y pulmones y pelos. la ciudad es un reptil enfermo que me transmite las imágenes de su agonía prolongada. y lo que yo hago es vudú para sanarla".

"...le pedía que le hiciera el amor para poner su mente en otra cosa, como si el deseo fuera (...) una mano que la sostenía en la oscuridad de la habitación y la garraba fuerte para que no fuera a salir corriendo rumbo a ninguna parte. (...) El amor y el deseo son formas de la mutilación, a veces".

"...la senda más honesta o terrible de todas: el camino de la piel".

"...me pidió que le dajara a solas con los segundos que le quedaban. Era lo único que tenía. La arena negra de los segundos".

"el futuro y el pasado son viscosos, imágenes de horror, los pedazos de una canción que se desarma".

"Me tatué una legión de demonios. Me tatué detalladamente el mapa que tendrá la tierra una vez que todo se acabe, de que todo se
vaya a negro, de que el cielo se convierta en electricidad y granizo negro".

viernes, 17 de septiembre de 2010

Tener un base para la vida



















Mr Fish en Harper's Magazine

"nuestra era nuclear debería tener la agobiante conciencia de que la división entre trabajo mental y manual, que ha sido el principio subyacente de todas las sociedades clasistas, ha asumido en el régimen capitalistas proporciones tan mounstrosas que los antagonismos papitantes caracterizan no sólo a la producción, sino a la misma ciencia. Marx previó la impasse: 'Tener una base para la vida y otra para ciencia es a priori una mentira'. Hace ciento veinte años que vivimos esta mentira. El resultado consiste en que la misma supervivencia de la civilización tal como la hemos conocido corre peligro". (Raia Dunayevskaia - El humanismo de Marx en la actualidad)

miércoles, 4 de agosto de 2010

El Fondo del Cielo

La historia. Dos niños judíos, Isaac Goldman y Ezra Leventhal, amantes de la ciencia ficción de una manera particular, personal, superior. Y una “niña rara”, Ella, de la que se enamoran. Todo dentro de un marco no sólo histórico (posiblemente los años 50’s en NY según Edmundo Paz Soldán) sino también espacial-temporal. Y en medio de todo, el constante fin del mundo que no es uno, sino la sucesión y el desencadenamiento de uno tras otro.

La forma. Rodrigo Fresán usa un método que ya había usado en novelas como Mantra: un collage de escenas y tiempos. Una por acá, otra por allá. Lo de después antes, lo de antes ahora, lo de ahora como un después. Tres partes que tienen como núcleo El Incidente (el reencuentro de Isaac Goldman y Ezra Leventhal en el lugar y momento justo de…). Las digresiones -que siempre ha señalado que permiten ver el making off del texto- permiten conocer el porqué de cada tema, de cada corte. La lógica de los mundos de Fresán está siempre ahí, entre la historia y el porqué de esa historia con un lenguaje sencillo que logra explicar cuestiones complejas y hacer creíbles situaciones inverosímiles.

No es mi primera lectura de Fresán, pero sí la primera vez que escribo acerca de ella. La dificultad es que los otros libros se aproximan siempre a las 500 páginas y entonces el viaje es más largo y lo que se quiere decir es tanto, así que mejor no decir nada. El Fondo del Cielo es su entrega más breve. Pero sólo la entrega. En un inicio fue una frase, luego unas 500 páginas otra vez y, finalmente, las 272 entregadas. La historia fue, pudo ser y es la siguiente: “mujer arrasa como tsunami a tres hombres / love story / TRISTEZA!!!”. “Parece tan pequeña por fuera pero una vez que se está adentro…”.

La Ciencia Ficción es el tema central. Una ciencia ficción que no se interesa en el futuro, sino en el pasado. Porque todo lo pasado es también ciencia ficción. “Lo que sucedió es algo tan fantástico como lo que sucederá”. RF aclara después, tras la historia, en sus ya fresanianos agradecimientos y aclaraciones, que El Fondo del Cielo no es una novela de sino con Ciencia Ficción. Es discutible si hablamos específicamente de la historia de El Fondo del Cielo. Pero la ciencia ficción como el mundo de “lo que pudo haber pasado, lo que no pasó y lo que ocurre cuando no se sabe si algo ocurrió alguna vez” como sintetiza Vila-Matas acerca de La Velocidad de las Cosas, es el terreno dominado y conquistado de RF. “La realidad de un mundo irreal coexistiendo con el nuestro”. Compartir en cierta medida esa inquietud existencial –no solo política y social- por “una realidad que no fue” es la clave, la llave que abre todas las infinitas puertas a “la posibilidad cierta de que todo sea cierto”. De ahí la infancia como la posibilidad total de todo siempre como personaje elemental o, por lo menos, central en los mundos de Fresán (para más información leer Jardines de Kingston).

El Fondo del Cielo es también y sobre todo una historia de amor. “Me pregunto si existirá algo más sci-fi que la súbita irrupción del virus del amor en el hospital de la juventud”. Y es que el amor lo altera todo. Tiempo y espacio. Pero el amor de este mundo que en la novela va constantemente llegando a su fin, es un amor con mucha, demasiada soledad. Porque el amor de Isaac Goldman y Ezra Leventhal por Ella y viceversa, es una posibilidad anulada por la misión que tienen asignada ellos (Ella más que todo) en este mundo. Entonces pensamos en eso de que “el amor rara vez sobrevive los largos viajes a otros sistemas planetarios o a dimensiones alternativas”. Y entonces qué ¿viajar o no viajar? En la novela, gracias al mayor bagaje de posibilidades, el amor termina sobreviviendo a pesar de todo, pero –no quedaba otra- sin llegar a ser.

Pienso en la imagen de un hombre –que sea un niño para no perder el contexto- mirando al cielo. Un niño sentado mirando el cielo por largo rato. Y entonces me pregunto qué es lo que puede estar pensando ese niño, qué es lo que uno estaría pensando mientras mira el cielo, el fondo del cielo, por largo rato. Y estoy casi seguro que piensa, recuerda o imagina algo relacionado con él. No en ese otro posible mundo-planeta que, quién sabe, puede estar tras el manto celeste, sino en ese planeta que es él mismo detrás del manto gris de sus parpados. (Creo que la idea está igual de explicita en alguna parte del libro y, sino, sutilmente en toda. Basta la portada tal vez.)

Algo así es lo que ocurre al fin y al cabo. El Fondo del Cielo es una historia de distancias enormes, distancias de planeta a planeta, pero con la misma intensidad es también la historia de las distancias más finas y pequeñas de uno, la distancia que separa el mundo que es cada uno del planeta en donde vivimos anulados como posibles mundos reales. El fondo del cielo es, también, el fondo de uno.

Y del mundo de hoy. Porque el humor negro e irónico es duro. Más duro aún cuando uno se da cuenta que -¡la puta madre!- tanta ficción de un mundo llegando a su fin constantemente y cada vez más cerca de la meta, no es más que la descripción de nuestro mundo (la fidelidad es mayor de la que pueden estar imaginando) desde la visión de un ser que ve las cosas de otra manera y que, justamente por eso, es que las ve tal como son.

Algunas cosas:

“la Historia de lo que fue –toda teoría novela o ensayo histórico- es también una novela de ciencia-ficción.
Lo que sucedió es algo tan fantástico como lo que sucederá.
El pasado nunca deja de moverse aunque parezca algo inmóvil”.

“La memoria es un astronauta que trabaja duro para establecer relaciones duraderas entre las estrellas, muchas de ellas muertas”.

“…el sonido de los recuerdos es exactamente igual al que hace el aire huyendo por un minúsculo orificio”.

“De los presagios es de donde surgen los hechos”.

“La memoria es una máquina del tiempo en reversa tan potente como lo es –siempre hacia adelante, o en múltiples direcciones alternativas- esa otra máquina del tiempo que es la imaginación”. (También en La Velocidad de las Cosas)
“Es fácil para otros (…) escribir, y hasta escribir muy bien, sobre las altas y bajas mareas del amor. Mucho más difícil de precisar son las variaciones en ese aparentemente estable lago que es la amistad y en cuyo centro, de tanto en tanto, estallan tormentas circulares y secretas por el solo placer de, enseguida, ser borradas por un inesperado cielo azul”.

“…la idea de que sólo exista un futuro se les hace insuficiente, insoportable. Así, el futuro como la Navidad y el cumpleaños. El futuro como el porvenir de una fiesta de posibilidades, de dones y regalos y deseos. Pero una fiesta donde, antes de ser admitido, hay que saber descifrar la invitación”.

“Ver a alguien a quien no vemos desde hace años equivale a ver el tiempo”.

“Toda perfección es igual, idéntica, sin sorpresas. En cambio hay tantas maneras divertidas y diferentes y tan interesantes de cometer errores…”

“No hay nada más instantáneamente supersticioso que un soldado en combate”.
“Se oyó un sonido un sonido como el que hace un libro que se cierra con fuerza, como el de una bofetada en el rostro de la humanidad”.

lunes, 26 de julio de 2010

La (H)historia de lo que hubo ayer

El nombre de Luis Alberto Sánchez siempre lo escuché pronunciado con un tono solemne e imponedor por mi padre. Un nombre con un sonido que yo no pude escuchar porque simplemente no existía. Ese sonido es el del Perú del siglo XX. Que su segunda mitad fue un Perú de golpe de estados y toques de queda, de fiebre de revolución y liberación, de cafés y bares como trincheras de ideas políticas y revolucionarias, de la influencia del amor libre, de los primeros televisores y los primeros partidos internacionales de futboll. Un Perú de Prados, Hayas, Belaundes, Velascos y demás personajes. Pero para LAS el personaje no es sólo uno, lo es todo. Los Revoltosos (1984), la tercera entrega de una serie que atraviesa todo el siglo XX, no es la historia de alguien, es la historia de algo. Es la historia de la Historia.

El personaje es la atmosfera política y cultural de una sociedad que es apabullada entre la inevitable corriente occidental y el socialismo revolucionario que ya empieza a sorprender en una Cuba que pasa a manos de Fidel. Una ciudad que es el campo de batalla de los políticos y los militares. Una ciudad que "era una contradicción, un diñalogo interrupto entre los campos conganas de urbanizarse y la ciudad obligada a ruralizarse" debido al fenómeno migratorio. Periodos que Raúl Palacios Rodríguez denomina "El reformismo civil moderado" (1956-1968) y "El reformismo militar radical" (1968-1980).

Así como John Dos Passos en Manhattan Transfer y Onetti en Tierra de Nadie, LAS entiende que cuando se trata de contar la historia de un todo, de una atmosfera, de un contexto, la mejor forma es la técnica del collage. No se trata de escoger un color en particular sino hacer girar la paleta y crear un blanco total. Tratandose de Lima es un gris logrado desde los bares y cafés del centro, la habitación de uno y otro presidente en Palacio, los comedores familiares a la hora del lonche, los callejones, calles, jirones, avenidas de la ciudad; las redacciones de los diarios, la Universidad y la Casona de San Marcos, los cuarteles militares, las manifestaciones.

Los Revoltosos es una de esas clases de seminarios de historia dictadas por un profesor que no dicta clase, sino que cuenta, narra, la historia. Uno de esos profesores que se ponen la máscara de la historia y modulan la voz en cada hecho en particular. Que hacen que uno se ría e indigne de verdad porque logra entender que somos producto de aquello que suena a una gran novela pero que es Historia. Solemne e imponedora.

Si Salazar Bondy creía que una ciudad es siempre una utopía porque es, en principio, un destino, LAS nos cuenta cómo es que esta utopía se perdió en el camino y por qué somos una sociedad que siente la ausencia de algo.

"La ausencia de alguien es como una amputación. Resulta un hogar mutilado sin ortopedia posible. Da ganas de gritar, clamando el nombre del que falta. La silla que ocupó stá allí como una acusación. El lecho en que descansó para siempre adquiere un sabor denunciatorio. El aire se aquieta con un aletear de eternidad. Todo queda lo mismo y sin embargo no se parece ya a lo que hubo ayer".

viernes, 23 de julio de 2010

La decisión de los santos y los locos

Leí El Hablador para un curso acerca de la teoría política y literaria de VGLL. El análisis fue en la busqueda de las ideas culturales y políticas de VGLL en la novela. El libro es un ir y venir entre la cultura urbana occidental insertada en la capital limeña y el mundo de los indios machiguengas en armonía con la naturaleza de la selva.
Entre ambos mundos: un hombre, amigo, hablador, santo o loco.
La frase citada en la contratapa debería ser:

"Ese género de decisión, la de los santos y los locos, no se publicita. Se va forjando poco a poco, en los repliegues del espíritu, al sesgo de la propia razón y al resguardo de miradas indiscretas, sin someterla a la aprobración de los otros -que jamás la concederían- hasta que se pone en práctica".

jueves, 10 de junio de 2010

Converge: dícese de participar

Me pidieron una síntesis de la conclusión de Henry Jenkins en Converge Culture. El capítulo se titulaba: ¿Democratizando la televisión? La política de la participación. Recorrí otros capítulos también. El libro es esa lectura necesaria para conocer el otro lado de la moneda (el favorable) del desarrollo de las tecnologías en los medios de comunicación. Digamos que del lado de "los integrados" de Humberto Eco, algo así como la respuesta en el siglo XXI a la Escuela de Frankfurt.

3 cosas que sintetizan la síntesis:

"La política del utoismo crítico se basa en una noción de toma de poder; la política del pesimismo crítico, en una política de victimización. (...) La resistencia se convierte en un fin en sí mismo, más que en una herramienta para garantizar la diversidad cultural y la responsabilidad corporativa. (...) ¿De verás es más valiosa la pureza ideológica y estética que la transformación cultural?"

"La capacidad de participación no proviene de destruir la cultura comercial, sino de escribir sobre ella, modificarla, corregirla, expandirla, conferirle una mayor diversidad de perspectivas, y luego volver a ponerla en circulación, reintroduciéndola en los medios dominantes".

"El ideal del ciudadano informado se desmorona, sencillamente porque el conocimiento desborda con creces a cualquier individuo. El ideal de la ciudadanía vigilante depende del desarrollo de nuevas destrezas cooperativas y de una nueva ética de la distribución del conocimiento compartido que nos permita deliberar juntos".

jueves, 20 de mayo de 2010

Encuentros en la gran ciudad

After Burn (traducido con mal gusto como El Peso del Pasado). Confirmado. El lugar de Colin Harrison es Nueva York. O por lo menos mi Nueva York es el de Colin Harrison.

He tenido que corregirme. Pensaba -era la idea que me quedaba de Nocturno en Manhattan- que el escenario predilecto de las historias de CH eran esa otra cara de la gran moneda que es NY: los suburbios, los criminales, la necesidad, lo empequeñecido por la inmensidad de una ciudad como esa. Pero no. Personajes como Caroline Crowley y Porter Wren de Nocturno... o Charlie Ravich de Afterburn, todos estos personajes principales, no están de ese lado.

Supongo que una buena imagen que represente lo que es la vida puede ser una moneda dando giros en el aire. Entonces, en alguno de esos giros empieza a suceder lo que sucede en los thrillers de CH. La moneda da la esperanza de la victoria a unos, y la eminencia de la derrota a otros.

En Manhattan hay quienes son capturados y quienes escapan, quienes sobreviven y quienes son liberados. Hay quienes buscan y quienes huyen. Hay, también, los que hacen más de una cosa a la vez. Quiénes se encuentran en qué situación depende de la moneda, de la fuerza con la que una ciudad como NY pueda lanzar al aire la vida de sus habitantes. Pero en los thrillers de CH, dentro de este abánico de destinos, predomina siempre una acción: hay quienes se cruzan y se encuentran.

Entonces, no es el dark side el escenario, es todo. Es la relación a veces azarosa, a veces necesaria, casi siempre crucial y sutilmente cotidiana, entre las esferas opuestas de una sociedad, entre las caras opuestas de una moneda.

E igual de azarosa, crucial y cotidiana es la trama de la historia y sus escenas crudas, violentas, tristes. Aftern Burn es una tira de negativos que se revela a través de uno. Gestos, cicatrices, sudor. Torturas, sexo, preocupaciones. Parejas, amantes, hijos, madres. Asesinos, ejecutivos, culturistas, prostitutas. Fuertes, inteligentes, viejos, millonarios. Vida y muerte. Imágenes que pasan una tras otra a la velocidad de una respiración agitada, de un corazón con miedo al azar, de una moneda que siempre está por caer.

Algunas cosas:

"Aunque esos hombres eran dinero, el dinero no era ellos; el dinero adopta cualquier forma, color o política, podía ser fuego, piedra o sueño, podía reunir ejércitos y unir átomos, e, indiferente a los sufrimientos del alma mortal, podía marcharse o llegar en cualquier momento".

"No hacer nada era un tipo de acción, no hacer nada era optar por hacer lo que ya tenías intención de hacer, atenerte al plan original".

"Follaba con mucho entusiasmo intentando superar algo, lo cual, como descubrían todos los hombres, nunca se conseguía".

"Ocho millones de dólares eran un gran secreto, más grande que una amante, pero más pequeño que una enfermedad".

"Apartó a un brujo de las finanzas con un cigarro como un leño en la boca: aquello parecía una especie de polla negra clavada en la boca del tipo, y significaba que estaba tan forrado que podía meterse un polla negra en la boca y seguir siendo un hombre... lo cual era la lógica secreta de los cigarros, desde luego".

"Silencio: el gran sonido del matrimonio".

"Bajo la ventana, un hombre descamisado recogía una colilla del suelo con la exactitud de un joyero cogiendo con pinzas un diamante".

"Yo creo que hay cuatro países (...) Naces en un sitio y en una fecha concretos, y luego, está el lugar en el que tú crees que vives, el lugar donde vives realmente y el lugar futuro, el lugar que siempre estamos imaginando más o menos".

jueves, 6 de mayo de 2010

Latinoamerica v.s. Latinoamerica

Me pidieron en la universidad, para el curso de Análisis del Discurso, una exposición acerca de las Vanguardias Latinoamericanas que cortó durante más de una semana mis lecturas encarriladas.
Igual acá dejo unas cosas.
Antes recomiendo tremendamente el libro Vanguardias Latinoamericanas: textos programáticos y críticos del brasilero Jorge Schwartz. Buenísima recopilación de manifiestos, textos críticos y ensayos publicados en aquellas épocas. Lo mío se centró en los dos debates: cosmopolitismo vs nacionalismo y arte puro vs arte comprometido.

Algunas cosas:

"Toda revolución es genéricamente, una acumulada falta de respeto que toma la ofensiva". (Jorge Mañach - Vanguardismo)

"La personalidad del artista, la personalidad del hombre, no se realiza plenamente sino cuando sabe ser superior a toda limitación". (José Carlos Mariátegui - Nacionalismo y vanguardismo en la literatura y en el arte)
Arte puro v.s. Arte comprometido

"Sin una verdadera cultura filosófica y científica, se corra el peligro de hacer teología y dialéctica escolástica en pleno laboratorio". (Roberto Ortelli, Alfredo Brandán, Homero Guglielmini y Roberto Smith - ¿Reaccionarios? ¿Poco definidos?)

"Tan peligroso es, pues, el intelectual, ciego a los avances de la vida y de la cultura, como el diletante ávido de dialécticas sensaciones". (Roberto Ortelli, Alfredo Brandán, Homero Guglielmini y Roberto Smith - ¿Reaccionarios? ¿Poco definidos?)

"El artista que más exasperadamente escéptico y nihilista se confiesa es generalmente el que tiene más desesperada necesidad de un Mito". (José Carlos Mariátegui - Arte, revolución y decadencia)

"La luz de la luna, el cisne en el anochecer 'corazón mío' son sin duda lo poético elemental e imprescindible. Quien huye del mas gusto cae en el hielo". (Pablo Neruda - Sobre una poesía sin pureza)

"La actividad política es siempre la resultante de una voluntad consciente, liberada y razonada, mientras que la obra de arte escapa, cuanto más auténtica y más grande, los resortes conscientes, razonados, preconcebidos de la voluntad". (Cesar Vallejo - Anotaciones)

Cosmopolitismo v.s. Nacionalismo

"El cruzamiento de razas nos ha dado un alma nueva. Dentro de nuestras fronteras acampa la humanidad. Nosotros y nuestros hijos somos síntesis de razas". (Cita a Palacios de José Carlos Mariátegui - ¿Existe un pensamiento hispanoamericano?)

"Regionalismo es probreza sin humildad". (Mario de Andrade - Regionalismo)

"Hay un timbre humano, un sabor vital de subsuelo, que contiene, a la vez, la corteza indígena y el sustractum común a todos los hombres, al cual propende el artista, a través de no importa qué disciplinas, teorías o procesos creadores". (Cesar Vallejo - Contra el secreto profesional acerca de Pablo de Abril de Vivero)

jueves, 1 de abril de 2010

"Lo que pudo y puede ser": Manifiesto del Siglo XXI, un dibujo de Carlín

"¡Qué refrescante resulta un intelectual peruano con sentido del humor, y qué serio es eso!" se me adelantó a escribir José Adolph en su reseña o crítica de Habla el viejo de Carlos Tovar, Carlín, en Ciberayllu. Yo lo cito ahora para Manifiesto del siglo XXI (2006). Al parecer el tema central de ambos libros no se aleja mucho. Pero yo me remito a hablar del Manifiesto.

Hablar de la y las teorías de Carlos Marx hoy en día para muchos resulta retrogrado, necio. Es que sucede pues que "lo marxista" se ha comido por entero "lo marxiano". Es decir, todo el imaginario cultural acerca de Marx creado a lo largo de la historia ha dejado de lado, en buena medida, los textos en sí. Inclusive una vez subrayé una gran frase de Quino en Mafalda: "Qué tranquilidad reinaría en el mundo si Marx no hubiera tomado la sopa". Después de unos años discuto con ello y creo que la tranquilidad reinaría si todos aquellos que suelen vincularse con él lo hicieran con esa "expresión precisa de tú vida real, acorde con el objeto de tú voluntad" que decía Marx, en Los Manuscritos de París, era el mejor modo de relacionarse con el hombre y la naturaleza. Osea, que cada quién asimile y critique de forma real (personal) sus teorías y después, recién, condene, santifique o tome en cuenta a alguien.

Carlín sabe muy bien cuál es su voluntad: luchar democráticamente por la reducción a cuatro horas de trabajo. Puede sonar descabellado en un mundo donde cada vez se olvida más el derecho de las ocho horas y se estimula -como gran virtud y elemento nuevo de la digna moral- la entrega completa de la persona a la causa de sus centros de trabajos. Y esto, para Carlín, es la gran contradicción en un mundo regido por la divinidad de la tecnología que no debería hacer otra cosa que reducir las horas de trabajo del hombre. Al fin y al cabo es así como se profana: como las grandes ventajas brindadas al hombre, pero que al final no están haciendo más que reducir a la persona -a las que aún conservan sus puestos de trabajo y no han sido desechados por alguna máquina que hace el trabajo de 10, 15 o 50 personas- a mera batería energética de la gran máquina tecnológica.

En un país como el Perú, el aumento de los indices de producción y desarrollo no significan mayores puestos de trabajos y mucho menos mejores calidades de vidas. Carlín se pregunta: "¿en qué vericuetos de la estadística se nos sustraen los esperados puestos de trabajo?"

Para explicarlo se remonta a los conceptos de "fuerza de trabajo", "valor de uso", "valor de cambio", de Marx, donde al final, hoy, se ve afectada la ganancia. Pero también se remonta a sus gran capacidad figurativa. El mundo empresarial se ha visto, de pronto, tratando de subir una "escalera eléctrica" que es para bajar. El desarrollo tecnológico lleva a la reducción de personal y a una mayor producción que disminuye su valor, su valor de cambio que sólo se lo da la fuerza de trabajo. Por ello las empresas se ven en la necesidad de, a ese puñado de trabajadores que les queda, exprimirle su fuerza de trabajo para que, después, se han reinvertidas en mayor medida en las máquinas y, en cada vez menor medida, en las personas. "Los enormes capítales del mundo (como el de los fondos de pensiones) se comportan como fieras gigantescas que olfatean desesperados en busca de alimento".

Reducir las horas de trabajo significaría entonces tratar de cubrir esa necesidad de fuerza de trabajo con mayor personal que trabaje cada vez menos. Así se aumentaría la población empleada y la calidad de vida de los mismos.

Carlín reconoce que esto puede ser visto como ir en contra de los principios de las tendencias que van en contra del capital, que sería darle vida al capitalismo, pero eso no le importa mucho (y estoy de acuerdo). Recuerda que Marx, una de las primeras cosas que hizo fue luchar por la reducción de las horas de trabajo. Es decir, puede ir contra de los principios marxitas, pero no de los marxianos.

Al final, a pesar de todo, quedan muchos cabos sueltos. En cierta medida, sería, creo, una forma de llevar a la igualdad económica a una sociedad (los que ganan por trabajar ocho horas bajarían su sueldo al de cuatro, y los que no trabajan pasarían a tener uno de cuatro también). De esta forma se gana también más consumidores, pero... si se trabaja menos se tendría más tiempo libre, sí, pero ¿más tiempo libre no significa también mayor tiempo o posibilidad de consumo, es decir, necesidad de más dinero? Otras cosa, Carlín propone que el tiempo libre serviría para que la gente se dedique a sus trabajos por amor, a la cultura, etc. ¿Cómo ser tan confiado en ello? ¿No habría la posibilidad también que aquel que trabaje menos vea simlplemente más televisión?

Hay más, mucho más que hacer: acompañar esos cambios laborales con cambios en la educación y la cultura, en el mercado, en los principios, en la vida interactiva con la naturaleza, etc. Sólo con un cambio completamente estructural en todos los ámbitos, la sociedad podría llegar a entender de manera eficaz lo que tan bien sintetiza Carlín para dar inicio a "lo que pudo y puede ser":

"Nos resistimos a entener que, únicamente cuando hayamos conquistado el ocio como un derecho, seremos realmente libres".

Charla Manifiesto del Siglo XXI por Carlos Tovar (Carlín)
Lugar: Auditorio de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya
Fecha: 8 de Abril
Hora: 12 m.
Presentado por la Carrera de Periodismo de la UARM


lunes, 8 de marzo de 2010

Tomar en cuenta a "Miller"

Hace unos años intenté leer a Henry Miller arrastrado por el inagotable personaje de Bryce Echenique, Martín Romaña. Ejemplo: "Decidí que la muchacha que estaba en la mesa de al lado con sus padres era lo que yo necesitaba, y empecé a actuar con un desparpajo cuyo centro motor me estaba funcionando indudablemente en el pene. La muchacha sonrió como si también hubiese leído a Miller...". Así, al tiempo, conseguí Trópico de Capricornio. Esperó largo tiempo porque la novela de Bryce me tomó largo tiempo y gozo terminarla. Llegado su momento no pasé de las primeras 50 páginas, recuerdo. HM tenía una extraña manía de ejemplificar todo hasta el infiníto que, impresa por la editorial Oveja Negra, sehacía aún más larga y tediosa en esas miles de letras apretadas por página. Parecen un montón de hormigas tratando de decir algo.

Este verano fuí en busca de ese "cague de risa" que todo el mundo me refería de la novela de Bryce y que yo nunca lo había notado. Me embobaba con el M. Romaña aplicando técnicas amorosas a Inés de unos tales Freud, Miller, Bécquer. Me cagué de la risa esta vez. Pero lo que no cambió fue ese cosquilleo de la palabra "Miller" una y otra vez. Así, ahí mismo, antes de que me embobara otra vez, reabrí Trópico de Capricornio.

"Miller"
He terminado de leerla ahora. Podría decir "por fin" por dos razones. Porque así termino de leer también La Vida Exagerada... en cierta medida, y porque Trópico... es un largo, por momentos tedioso, recorrido por las venas picadas de los E.E.U.U. de su generación.

Mitad autobiografía, mitad novela, es una historia configurada por cientos de historias que hasta podrían ser independientes (familiares, amigos, no muchas amigas, más putas o "gachís", trabajadores, vagabundos, etc). No hay exactamente una línea argumental, una columna vertebral, no es una historia lineal, cronológica. Se sostiene, masbien, en una plataforma, en un contexto social marginal que la engloba a la vez. Ahí, Miller lo mira y toca todo, lo goza y sufre todo. Es un "gorila que nota que le crecen las alas, un gorila aturdido en el centro de un vacio parecido a la nada".

Y mira y toca todo de dos maneras. Una narración directa, clara en la que te habla y cuenta, y una lluvia de metáforas en la que lo deja a uno, se va sin dejar de pensar. Hay imágenes que difícilmente olvide, como en las que Miller cuenta cómo se percata que hace unos meses E.E.U.U. había estado en guerra, o cómo se ve atraido por su profersora de piano cuando era niño, o cómo tiene sexo con una mujer sin que esté despierta del todo. Pero sus metáforas agotan por momentos creando una especie de vacios, como cuando uno viaja por tierra mirando el paisaje y de pronto solo ve el muro de montaña al lado del camino. Y debe ser porque de dadaísta o surrealista no tengo nada, por que es en ellos en quienes ve los que lo podrían haber entendido. Bretón en algún poema escribió: "La oscuridad de nuestras palabras es constante y la adivinación queda entre las manos de los niños". Sí, ellos lo hubieran entendido, supongo.

Para HM "el significado de un libro radica en que el propio libro desaparezca de la vista, en que se lo mastique vivo, se lo digiera e incorpore al organismo como carne y sangre que, a su vez, crean nuevo espíritu y dan nueva forma al mundo". Es decir, no decir "por fin" al terminar de leerlo.

En mis manos no desapareció por momentos. No dió nueva forma a mi mundo, en parte porque no concuerdo con muchas de sus ideas en esta novela. Pero debo decir que sí lo incorporé un poco en mi organismo,porque, a pesar de no cohincidir, ahí están tantas frases subrayadas tomandolo en cuenta, escuchandolo, asintiendo con la cabeza.

Algunas cosas:

"Tienes que verte borrado del mapa como ser humano para renacer como indviduo".

"Aunque la gente hable de muerte (...) en la muerte sigue algo vivo, expropiando el espacio, causando el tiempo, creando un movimiento infinito".

"Mientras vives, mientras la sangre está todavía caliente, tienes que fingir que no existen cosas como la sangre y el esqueleto por debajo de la envoltura de la carne. ¡Prohibido pisar el cesped! ese es el lema de acuerdo con el cual vive la gente".

"No queremos morir, eso es lo malo que tenemos. Eso es lo que da sentido a Dios y a la olla de grillos de nuestra azotea".

"Todo podría perfectamente no existir y no solo no se habría perdido nada, sino que se habría ganado todo un universo".

"El pensamiento que no te lleva a ningún sitio te conduce a todas partes".

"El vacío es una plenitud discordante, un mundo atestado de fantasmas en que el alma hace un reconocimiento".

"Dios es la suma de todos los espermatozoides que han alcanzado la conciencia plena".

"Lo nuevo es, de un día para otro, una polilla que devora la trama de la vida, dejando al final solo un gran agujero".

"Es deprimente y estimulante al mismo tiempo. Eres un hombre marcado... y nadie aprieta el gatillo".

viernes, 5 de marzo de 2010

Diarios: subtextos y desviaciones

De Diarios 2004 de Arcadi Espada.
Libro de cabecera por ahora.

"Todos los diarios llevan incorporados un subtexto genérico que dice 'Hoy también amaneció', y sobre el que se anotan las desviaciones de la felicidad general. (Una característica de la felicidad es que no se comenta en presente, a riego de que en el festín se cuele de inmediato la muerte. La felicidad es siempre retrospectiva".

domingo, 14 de febrero de 2010

Chomsky: Las Normas Generales de EEUU

El año pasado un buen amigo me regaló mi primer libro de Noam Chomsky, Poder y Terror: reflexiones posteriores al 11/09/2001.

Dividido en tres partes el libro es una recopilación fragmentada de las entrevistas y conversatorios acerca de la política de EEUU que NC ha llevado acabo con estudiantes y público en general por todo el mundo después de los atentados de 11 de septiembre.

Lo curioso es que ahora que lo he terminado, he entendido lo mismo que me hizo entender con las cinco primeras páginas de Estados Canallas que alguna vez una amiga me prestó: EEUU es el director y productor de todo lo que después le sirve como argumento para interferir en los gobiernos de países claves. Pero, a la vez, es también productor de todo un mundo paralelo: el de la información. Una información que EEUU controla en un 50 o 60% en todo el mundo y que se filtra en cada uno de los poros de cada persona, con un vocabulario nuevo que configura nuevas verdades, nuevos buenos y nuevos malos, e infinitas nuevas formas para dejar de llamar pan al pan y vino al vino.

Pero si bien lo pude entender ya en Estados Canallas, la capacidad abismal de Chomsky de contar con una cantidad infinita de ejemplos concretos es lo que le permite poder ser uno de los activistas políticos más reiterativos que nunca repite lo que ya ha dicho. Y es que esa es también la característica de EEUU, hacer siempre lo mismo pero con distintos sustantivos y adjetivos.

¿Pero qué pasa cuando un activista político es el creador de una de las corrientes lingüísticas más primordiales de estos tiempos? "Resulta que la lengua es una de las pocas áreas donde se puede estudiar el meollo mismo de las aptitudes humanas de modo muy profundo. Y lograr algunos resultados que van más allá de la comprensión superficial. (...) En esa aptitud para el lenguaje está el aspecto creativo: la libre capacidad para hacer lo que usted y yo estamos haciendo: expresar nuestras ideas de manera novedosa sin trabas, dentro de ciertas restricciones pero sin límites".

A pesar de que él afirme que no hay necesariamente una relación directa entre su labor como lingüista y activista político, creo que es esta idea de concebir el lenguaje la que lo lleva detrás de cada una de las palabras del país más poderoso. Es decir: Chomsky plantea que a través del uso del lenguaje se puede conocer cómo trabajan las estructuras cerebrales de las perosnas. Así, en el discurso americano, él no puede dejar de ver al Estado trabjando, tramando, creando. Porque al final, el arma más poderosa de EEUU no son las que disparan hoy en Irak, Afganistán, y otros países, sino las que disparan cada día en su parloteo superficial a nuestra forma de ver el mundo que justifica las otras.

Los subrayados que dejo ahora tratan más que nada de ser ejemplos de lo que digo. También otras cosas.

Algunas cosas:

Acerca del 11 de sep: "Fue un acontecimiento histórico pero, desgraciadamente, no por la magnitud ni la naturaleza de la atrocidad sino por quiénes habían sido las víctimas".

"Aquí está Estados Unidos con todo su inmenso poderío, dispuesto a cometer enormes atrocidades dentro de la OTAN mientras, al mismo tiempo, los líderes del mundo occidental se reunen en Washington y se rasgan las vestiduras por las atrocidades cometidas al otro lado de la OTAN. Y, aunque sostengan que no es verdad, se vanaglorian de bombardear 'para prevenir atrocidades'".
Respecto a esto dejo un enlace de lo que está ocurriendo en estos momentos en Afganistan con un acuerdo establecido por los mismos compadres, EEUU y la OTAN, apoyados por británicos y afganos para "restablecer el control gubernamental": La OTAN lanzó gran ofensiva en Afganistán

"Todo el mundo está empeñado en acabar con el terrorismo. Pues bien, hay una manera muy sencilla de hacerlo: dejar de participar en él".

Acerca de la guerra de Vietnam que se extendió hasta Indochina: "Nadie sabe cuántas personas murieron porque esas víctimas no cuentan".

"Por definición, un proceso de paz significa cualquier cosa que haga Estados Unidos".

"La amenaza del comunismo siempre fue una impostura".

"Crímenes ideológicos e institucional y la democracia capitalista es tan responsable de ellos como quienes apoyan en cualquier aspecto el llamado comunismo son responsables de la hambruna china".

"No hubo fuego palestino, sólo las piedras de los chicos".

"Sí, está mal pasar por alto los crímenes cometidos por otros y no hacer cuanto sea necesario por evitarlos, pero mucho más importante es mirarse al espejo, ver lo que está haciendo uno mismo y hacer algo por remediarlo".

"El proceso de evitar un acuerdo diplomático tiene nombre. Se llama 'proceso de paz'. El proceso de paz se refiere a cuaquier cosa que por casualidad está haciendo Estados Unidos, con frecuencia evitar el acuerdo político".

"Daba la casualidad de que lo árabes recalcitrantes a quienes se referían (en un plan de acción en la Primera Guerra Mundial) eran kurdos y afganos, no árabes. Pero ya sabe usted que, según las normas racistas, cualquiera a quien se quiera matar es un árabe".

"Mi sospecha -es una especulación porque no dispongo de datos documentados- es que la razón es la de costumbre. Se llama 'establecer credibilidad'. Cualquier capo de la mafia se lo explicará. Si alguien se sale de la fila debe ser castigado. Los demás entenderán que semejante conducta no es tolerable. (...) No hay que salirse de la fila. Se obedecen las órdenes o..."

"En los despachos de las editoriales no interesa el tema, de modo que no lo tocan. Ése resulta ser un caso más descarnado de lo habitual y más fácil de identificar. Pero es norma general".