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miércoles, 20 de julio de 2011

Sobre la lectura (,) de Proust

Proust, primero, sobre cómo giran las cosas alrededor de uno cuando lee, sobre cómo pasa el tiempo entre lectura y lectura, sobre cómo la realidad estorba. Después, sobre cómo la lectura, haragán, te puede devolver la facultad de pensar y así, posiblemente, hacerte encontrar una de las amistades más puras donde "si pasamos la noche con ellos (los libros), es porque así lo deseamos". Donde se vibra con una "conclusión" del autor que para el lector no resulta más que una "iniciación", una idea como punto de partida para la búsqueda de una verdad que insistiremos buscándo en ese autor, en las siguientes páginas, en sus siguientes obras, porque queremos que él no las diga, porque confiamos que él sabrá decírnosla con las palabras adecuadas, pero no: "es en el momento en que nos han dicho todo lo que podían decirnos cuando hacen nacer en nosotros el sentimiento de que no nos han dicho nada aún". Proust sobre la lectura.

Proust sobre lo que en este blog de llama subrayar:

"Me gustaban por encima de todo dos o tres frases que se me presentaban como las más originales y bellas de la obra. No imaginaba que otro autor hubiera escrito alguna vez enunciados comparables. Pero tenía un sentimiento de que su belleza correspondía a una realidad de la que (él) no nos dejaba entrever más que un pequeño rincón, una o dos veces por libro. Y como yo pensaba que él la conocía seguramente por completo, hubiera querido leer otros libros suyos en los cuales todas las frases sean tan bellas como aquellas y tuvieran como objeto las cosas sobre las cuales yo hubiera deseado saber su opinión".

Proust sobre la lectura:

"La lectura nos hacía sentir la incomodidad de todo aquello, pero esta gimnasia intelectual grababa en nosotros un recuerdo tan dulce que, si se nos ocurre todavía hoy hojear los libros de antaño es simplemente como revisar esos únicos almanaques de días extinguidos, con la esperanza de ver reflejados en sus páginas las casas y los estanques que ya no existen".

"La lectura, en contraste con la conversación, consiste para cada uno de nosotros en recibir la comunicación de otro pensamiento, pero siempre en soledad, es decir, disfrutando de la potencia intelectual que uno tiene en la tranquilidad -y que la conversación disipa inmediatamente- continuando con el poder de las inspiración, permaneciendo en ese pleno y fecundo trabajo del espíritu sobre sí mismo".

"El supremo esfuerzo del escritor, como el del artista, no consigue más que levantar parcialmente el velo de la fealdad e insignificancia que nos deja sin curiosidad ante el universo".

sábado, 11 de junio de 2011

El peso de la Historia: el grito de Sándor Márai

Bronislaw Baczko escribe en Marx y la universalidad del hombre: "Sólo podemos pensar en la humanidad y en el género humano enfocádolos como un problema de nuestra incumbencia, de cual somos los únicos responsables, o de lo contrario no podríamos pensar en ellos. El deseo de rehuir esta responsabilidad, y la sensación de impotencia solitaria frente a ella, se oculta detrás de una tendencia del pensamiento, característica de nuestra época, que separa la vida cotidiana de la historia, al tiempo existencial del tiempo histórico".

Es decir, vivimos el día a día, nunca la historia. Vivimos como indíviduos pertenecientes y responsables de (máximo) un país, nunca de la humanidad. Lo macro no existe. Lo micro (concentrarse en uno) es más fácil.

¿Pero qué pasa cuando esa Historia se presenta, ineludiblemente, frente a uno, y empieza a atravesar el ser arrazando todo a su paso, desde las bibliotecas hasta la sociedad misma, amenazando la misma razón de la existencia? ¿Qué pasa si un escritor como Márai se encuentra en medio de la amenaza? Pues escribe. Escribe un grito de axulio como ¡Tierra, Tierra!

1944. Hungria es el patio de guerra entre los nazis y los bolcheviques. De los alemanes a los rusos no parece ser pues el mejor cambio. Pero es un cambio y la esperanza se posiciona en el mínimo espacio que le conceda la mera idea de una posibilidad. El sentido de la existencia -el límite de la obediencia, el espacio necesario para considerarse libre-, tras extraviarse por varios años bajo la ideología soviética, termina configurándose en el lenguaje. El lenguaje húngaro que le permite a Márai saber
que algo aún gira dentro de él y que no es movido por el régimen totalitario. Un lenguaje que acoge y le brinda un hogar. Pequeño, oscuro, con la amenaza de que en cualquier momento toquen a la puerta y todo se acabe, pero un hogar al fin.

Es una clase de historia con un testigo invitado a contar su testimonio. Y el invitado no ha olvidado nada. Al contrario, todo lo ha pensado mucho. Lo que cuenta aparece y se toca. Cada individuo, cada miedo y cada interregonte.

¡Tierra, Tierra! es el grito que abraza, con una desesperación jodidamente controlada, 441 páginas de reflexiones políticas, psicológicas, filosóficas e históricas. Diría incluso que el libro en sí, como objeto, contiene una carga existencial. Que el contenido le pesa. Porque el libro, como artefacto del hombre, puede que le resulte también demasiado "pensar en la humanidad y en el género humano enfocádolos como un problema de nuestra incumbencia".

Algunas cosas:

"Así son las guerras, siempre terribles, y las botas llenas de barro siempre acaban pisoteando los manuscritos de tierras extranjeras".

"El hambre es algo más poderoso que el mismo oro".

"La palabra escrita adquiere un significado mágico al principio de cualquier empresa humana primitiva. La palabra escrita fija algo que se presenta en el alma humana primitiva bajo la forma de un deseo poco definido, de una intuición mítica, y el mito fijado en palabras se convierte en Historia, en conciencia histórica, es decir, en una experiencia cargada de responsabilidades".

"En las situaciones de crisis vital la mano invisible del destino nos proporciona las lecturas necesarias; lecturas que de alguna manera, aunque no siempre directa, nos dan las respuestas a los problemas del momento".

"La ley de la conservación de energía es válida no solo en el terreno de la física, sino también en el marco del destino personal: nunca se destruirá por completo el fenómeno que construye y constituye la personalidad más allá de la mera realidad orgánica".

"Siempre son los poetas los que transforman los pastos en patria. (...) Sabían que la Literatura comienza con las palabras innecesarias. Y que la nación comienza con la Literatura".

"En los momentos cruciales de la vida privada y social siempre surge la misma y decisiva pregunta: ¿Odias lo mismo que yo odio, o bien eres indiferente y tolerante? Quien no lo ogra odiar bastante acabará siendo odiado".

"Con la tripa vacía no se puede cantar el himno nacional".

"Sobrevivir es, al fin y al cabo, un acto tan heroico como buscar la verdad hasta el agotamiento".

"El recuerdo de la juventud es también como el ensayo general de una singular tragicomedia".

"Los que avanzan juntos en el tiempo en una misma dirección, de alguna manera nunca se conocen. Un contemporáneo no tiene rostro histórico".

"El vástago inmundo del temor es siempre el pánico".

"Hay que resignarse a aceptar que la Historia es indigna de confianza y que es arbitraria, como todo lo hecho por el hombre".

"Escribir para la nada es un ejercicio similar al esfuerzo que, con la cara congestionada, realiza un mudo para hablar".

"El terror es peligroso porque tiene miedo".

lunes, 12 de julio de 2010

El amor según Marx

















"...el amor es un fenómeno natural de la vida humana; es la propia ratificación del hombre en sus relaciones con otras personas". (Marek Fritzhand)

"El ideal de hombre según Marx"
En: Humanismo Socialista (Erich Fromm)

martes, 6 de julio de 2010

Nocturno de Chopin

He estado desconectado del Blog un tiempo debido a los trabajos de la univerisdad y esas cosas. Sin embargo, las ganas de volver a leer, subrayar y publicar libremente no se me quitan. Por ahora dejo algo de lo que he estado haciendo.
Me pidieron escribir, para el curso de Historia del Arte 2 (apreciación de la música clásica), un texto sobre uno de los compositores que más me hubiera llamada la atención. Elegí a Frederic Chopin y escribí esto.

La sinceridad de cada uno en Chopin
Cuando una música como la de los nocturnos de Chopin refleja una atmosfera de tranquilidad, de armonía, de serenidad, inevitablemente surge también la posibilidad de la otra cara de la moneda: el desastre, la violencia, el caos. Y lo curioso es que podemos empalmar esas composiciones con cualquiera de los dos escenarios opuestos y la sensación de sinceridad prevalecerá.

Me explico. Pensemos en diversas imágenes, circunstancias o recuerdos que nos expresen serenidad. Pensemos, por ejemplo, en una puesta de sol o un invierno capaz de dar calor con su propia neblina, en la sonrisa de una mujer al despertar, en el nacimiento de un bebé o de un rio. Chopin –aparte de hacer surgir todos esos pensamientos- sólo podrá embellecerlos más de lo que los propios recuerdos y la imaginación ya lo hacen. Chopin pondrá, seguro, un vino en la puesta del sol o un cigarrillo en el invierno, enfatizará el olor de la mujer, hará volver a nacer al niño y pondrá en cámara lenta el movimiento del rio.

Pero también puede ser capaz de convertir la armonía en ironía. Pensemos, por ejemplo, en el petróleo extendiéndose lentamente en el mar, en las personas que mueren todos los días en las mil y un guerras, en un hombre aceptando el cargo de presidente de algún país, en un oso polar sin una superficie donde descansar. ¿No serán acaso melodías como las de Chopin las que mostrarán las manchas enteras en el mar, las que revelarán la increíble capacidad del hombre para matar a otros, las que harán que el hombre cruce los dedos al juramentar , las que nos hagan oír la respiración del oso cansándose?

Chopin hace bello lo agradable y aterrador lo desagradable. Eso es sinceridad. La sinceridad de los nocturnos de Chopin es lenta, ordenada, serena y justamente por ello expresa lo que tiene que expresar y nos hace entender y percibir el mundo de una manera directa y clara, agradable y dura, pero siempre serena y reflexiva. La sinceridad de Chopin es la expresión de la sinceridad de cada uno con su mundo.

Aquellas noches del romanticismo en las que Chopin interpretaba sus composiciones en salones para un selecto grupo de personas, eran, al fin y al cabo, una interpretación y exaltación del mundo distinta en cada una de esas personas. El tiempo no desgastará aquella potencialidad, así pase de vinilo a casete, de casete a CD y de CD a mp3. Porque su capacidad no radica necesariamente en el tono en que diga las cosas, sino en la reflexión y el pensamiento insertados como un todo en un tipo de lenguaje particular: los nocturnos.


jueves, 10 de junio de 2010

Converge: dícese de participar

Me pidieron una síntesis de la conclusión de Henry Jenkins en Converge Culture. El capítulo se titulaba: ¿Democratizando la televisión? La política de la participación. Recorrí otros capítulos también. El libro es esa lectura necesaria para conocer el otro lado de la moneda (el favorable) del desarrollo de las tecnologías en los medios de comunicación. Digamos que del lado de "los integrados" de Humberto Eco, algo así como la respuesta en el siglo XXI a la Escuela de Frankfurt.

3 cosas que sintetizan la síntesis:

"La política del utoismo crítico se basa en una noción de toma de poder; la política del pesimismo crítico, en una política de victimización. (...) La resistencia se convierte en un fin en sí mismo, más que en una herramienta para garantizar la diversidad cultural y la responsabilidad corporativa. (...) ¿De verás es más valiosa la pureza ideológica y estética que la transformación cultural?"

"La capacidad de participación no proviene de destruir la cultura comercial, sino de escribir sobre ella, modificarla, corregirla, expandirla, conferirle una mayor diversidad de perspectivas, y luego volver a ponerla en circulación, reintroduciéndola en los medios dominantes".

"El ideal del ciudadano informado se desmorona, sencillamente porque el conocimiento desborda con creces a cualquier individuo. El ideal de la ciudadanía vigilante depende del desarrollo de nuevas destrezas cooperativas y de una nueva ética de la distribución del conocimiento compartido que nos permita deliberar juntos".

sábado, 15 de mayo de 2010

Utopía

















"Toda ciudad es un destino porque es, en principio, una utopía". (Sebastian Salazar Bondy)

jueves, 6 de mayo de 2010

Latinoamerica v.s. Latinoamerica

Me pidieron en la universidad, para el curso de Análisis del Discurso, una exposición acerca de las Vanguardias Latinoamericanas que cortó durante más de una semana mis lecturas encarriladas.
Igual acá dejo unas cosas.
Antes recomiendo tremendamente el libro Vanguardias Latinoamericanas: textos programáticos y críticos del brasilero Jorge Schwartz. Buenísima recopilación de manifiestos, textos críticos y ensayos publicados en aquellas épocas. Lo mío se centró en los dos debates: cosmopolitismo vs nacionalismo y arte puro vs arte comprometido.

Algunas cosas:

"Toda revolución es genéricamente, una acumulada falta de respeto que toma la ofensiva". (Jorge Mañach - Vanguardismo)

"La personalidad del artista, la personalidad del hombre, no se realiza plenamente sino cuando sabe ser superior a toda limitación". (José Carlos Mariátegui - Nacionalismo y vanguardismo en la literatura y en el arte)
Arte puro v.s. Arte comprometido

"Sin una verdadera cultura filosófica y científica, se corra el peligro de hacer teología y dialéctica escolástica en pleno laboratorio". (Roberto Ortelli, Alfredo Brandán, Homero Guglielmini y Roberto Smith - ¿Reaccionarios? ¿Poco definidos?)

"Tan peligroso es, pues, el intelectual, ciego a los avances de la vida y de la cultura, como el diletante ávido de dialécticas sensaciones". (Roberto Ortelli, Alfredo Brandán, Homero Guglielmini y Roberto Smith - ¿Reaccionarios? ¿Poco definidos?)

"El artista que más exasperadamente escéptico y nihilista se confiesa es generalmente el que tiene más desesperada necesidad de un Mito". (José Carlos Mariátegui - Arte, revolución y decadencia)

"La luz de la luna, el cisne en el anochecer 'corazón mío' son sin duda lo poético elemental e imprescindible. Quien huye del mas gusto cae en el hielo". (Pablo Neruda - Sobre una poesía sin pureza)

"La actividad política es siempre la resultante de una voluntad consciente, liberada y razonada, mientras que la obra de arte escapa, cuanto más auténtica y más grande, los resortes conscientes, razonados, preconcebidos de la voluntad". (Cesar Vallejo - Anotaciones)

Cosmopolitismo v.s. Nacionalismo

"El cruzamiento de razas nos ha dado un alma nueva. Dentro de nuestras fronteras acampa la humanidad. Nosotros y nuestros hijos somos síntesis de razas". (Cita a Palacios de José Carlos Mariátegui - ¿Existe un pensamiento hispanoamericano?)

"Regionalismo es probreza sin humildad". (Mario de Andrade - Regionalismo)

"Hay un timbre humano, un sabor vital de subsuelo, que contiene, a la vez, la corteza indígena y el sustractum común a todos los hombres, al cual propende el artista, a través de no importa qué disciplinas, teorías o procesos creadores". (Cesar Vallejo - Contra el secreto profesional acerca de Pablo de Abril de Vivero)

jueves, 1 de abril de 2010

"Lo que pudo y puede ser": Manifiesto del Siglo XXI, un dibujo de Carlín

"¡Qué refrescante resulta un intelectual peruano con sentido del humor, y qué serio es eso!" se me adelantó a escribir José Adolph en su reseña o crítica de Habla el viejo de Carlos Tovar, Carlín, en Ciberayllu. Yo lo cito ahora para Manifiesto del siglo XXI (2006). Al parecer el tema central de ambos libros no se aleja mucho. Pero yo me remito a hablar del Manifiesto.

Hablar de la y las teorías de Carlos Marx hoy en día para muchos resulta retrogrado, necio. Es que sucede pues que "lo marxista" se ha comido por entero "lo marxiano". Es decir, todo el imaginario cultural acerca de Marx creado a lo largo de la historia ha dejado de lado, en buena medida, los textos en sí. Inclusive una vez subrayé una gran frase de Quino en Mafalda: "Qué tranquilidad reinaría en el mundo si Marx no hubiera tomado la sopa". Después de unos años discuto con ello y creo que la tranquilidad reinaría si todos aquellos que suelen vincularse con él lo hicieran con esa "expresión precisa de tú vida real, acorde con el objeto de tú voluntad" que decía Marx, en Los Manuscritos de París, era el mejor modo de relacionarse con el hombre y la naturaleza. Osea, que cada quién asimile y critique de forma real (personal) sus teorías y después, recién, condene, santifique o tome en cuenta a alguien.

Carlín sabe muy bien cuál es su voluntad: luchar democráticamente por la reducción a cuatro horas de trabajo. Puede sonar descabellado en un mundo donde cada vez se olvida más el derecho de las ocho horas y se estimula -como gran virtud y elemento nuevo de la digna moral- la entrega completa de la persona a la causa de sus centros de trabajos. Y esto, para Carlín, es la gran contradicción en un mundo regido por la divinidad de la tecnología que no debería hacer otra cosa que reducir las horas de trabajo del hombre. Al fin y al cabo es así como se profana: como las grandes ventajas brindadas al hombre, pero que al final no están haciendo más que reducir a la persona -a las que aún conservan sus puestos de trabajo y no han sido desechados por alguna máquina que hace el trabajo de 10, 15 o 50 personas- a mera batería energética de la gran máquina tecnológica.

En un país como el Perú, el aumento de los indices de producción y desarrollo no significan mayores puestos de trabajos y mucho menos mejores calidades de vidas. Carlín se pregunta: "¿en qué vericuetos de la estadística se nos sustraen los esperados puestos de trabajo?"

Para explicarlo se remonta a los conceptos de "fuerza de trabajo", "valor de uso", "valor de cambio", de Marx, donde al final, hoy, se ve afectada la ganancia. Pero también se remonta a sus gran capacidad figurativa. El mundo empresarial se ha visto, de pronto, tratando de subir una "escalera eléctrica" que es para bajar. El desarrollo tecnológico lleva a la reducción de personal y a una mayor producción que disminuye su valor, su valor de cambio que sólo se lo da la fuerza de trabajo. Por ello las empresas se ven en la necesidad de, a ese puñado de trabajadores que les queda, exprimirle su fuerza de trabajo para que, después, se han reinvertidas en mayor medida en las máquinas y, en cada vez menor medida, en las personas. "Los enormes capítales del mundo (como el de los fondos de pensiones) se comportan como fieras gigantescas que olfatean desesperados en busca de alimento".

Reducir las horas de trabajo significaría entonces tratar de cubrir esa necesidad de fuerza de trabajo con mayor personal que trabaje cada vez menos. Así se aumentaría la población empleada y la calidad de vida de los mismos.

Carlín reconoce que esto puede ser visto como ir en contra de los principios de las tendencias que van en contra del capital, que sería darle vida al capitalismo, pero eso no le importa mucho (y estoy de acuerdo). Recuerda que Marx, una de las primeras cosas que hizo fue luchar por la reducción de las horas de trabajo. Es decir, puede ir contra de los principios marxitas, pero no de los marxianos.

Al final, a pesar de todo, quedan muchos cabos sueltos. En cierta medida, sería, creo, una forma de llevar a la igualdad económica a una sociedad (los que ganan por trabajar ocho horas bajarían su sueldo al de cuatro, y los que no trabajan pasarían a tener uno de cuatro también). De esta forma se gana también más consumidores, pero... si se trabaja menos se tendría más tiempo libre, sí, pero ¿más tiempo libre no significa también mayor tiempo o posibilidad de consumo, es decir, necesidad de más dinero? Otras cosa, Carlín propone que el tiempo libre serviría para que la gente se dedique a sus trabajos por amor, a la cultura, etc. ¿Cómo ser tan confiado en ello? ¿No habría la posibilidad también que aquel que trabaje menos vea simlplemente más televisión?

Hay más, mucho más que hacer: acompañar esos cambios laborales con cambios en la educación y la cultura, en el mercado, en los principios, en la vida interactiva con la naturaleza, etc. Sólo con un cambio completamente estructural en todos los ámbitos, la sociedad podría llegar a entender de manera eficaz lo que tan bien sintetiza Carlín para dar inicio a "lo que pudo y puede ser":

"Nos resistimos a entener que, únicamente cuando hayamos conquistado el ocio como un derecho, seremos realmente libres".

Charla Manifiesto del Siglo XXI por Carlos Tovar (Carlín)
Lugar: Auditorio de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya
Fecha: 8 de Abril
Hora: 12 m.
Presentado por la Carrera de Periodismo de la UARM


viernes, 5 de marzo de 2010

Diarios: subtextos y desviaciones

De Diarios 2004 de Arcadi Espada.
Libro de cabecera por ahora.

"Todos los diarios llevan incorporados un subtexto genérico que dice 'Hoy también amaneció', y sobre el que se anotan las desviaciones de la felicidad general. (Una característica de la felicidad es que no se comenta en presente, a riego de que en el festín se cuele de inmediato la muerte. La felicidad es siempre retrospectiva".

domingo, 14 de febrero de 2010

Chomsky: Las Normas Generales de EEUU

El año pasado un buen amigo me regaló mi primer libro de Noam Chomsky, Poder y Terror: reflexiones posteriores al 11/09/2001.

Dividido en tres partes el libro es una recopilación fragmentada de las entrevistas y conversatorios acerca de la política de EEUU que NC ha llevado acabo con estudiantes y público en general por todo el mundo después de los atentados de 11 de septiembre.

Lo curioso es que ahora que lo he terminado, he entendido lo mismo que me hizo entender con las cinco primeras páginas de Estados Canallas que alguna vez una amiga me prestó: EEUU es el director y productor de todo lo que después le sirve como argumento para interferir en los gobiernos de países claves. Pero, a la vez, es también productor de todo un mundo paralelo: el de la información. Una información que EEUU controla en un 50 o 60% en todo el mundo y que se filtra en cada uno de los poros de cada persona, con un vocabulario nuevo que configura nuevas verdades, nuevos buenos y nuevos malos, e infinitas nuevas formas para dejar de llamar pan al pan y vino al vino.

Pero si bien lo pude entender ya en Estados Canallas, la capacidad abismal de Chomsky de contar con una cantidad infinita de ejemplos concretos es lo que le permite poder ser uno de los activistas políticos más reiterativos que nunca repite lo que ya ha dicho. Y es que esa es también la característica de EEUU, hacer siempre lo mismo pero con distintos sustantivos y adjetivos.

¿Pero qué pasa cuando un activista político es el creador de una de las corrientes lingüísticas más primordiales de estos tiempos? "Resulta que la lengua es una de las pocas áreas donde se puede estudiar el meollo mismo de las aptitudes humanas de modo muy profundo. Y lograr algunos resultados que van más allá de la comprensión superficial. (...) En esa aptitud para el lenguaje está el aspecto creativo: la libre capacidad para hacer lo que usted y yo estamos haciendo: expresar nuestras ideas de manera novedosa sin trabas, dentro de ciertas restricciones pero sin límites".

A pesar de que él afirme que no hay necesariamente una relación directa entre su labor como lingüista y activista político, creo que es esta idea de concebir el lenguaje la que lo lleva detrás de cada una de las palabras del país más poderoso. Es decir: Chomsky plantea que a través del uso del lenguaje se puede conocer cómo trabajan las estructuras cerebrales de las perosnas. Así, en el discurso americano, él no puede dejar de ver al Estado trabjando, tramando, creando. Porque al final, el arma más poderosa de EEUU no son las que disparan hoy en Irak, Afganistán, y otros países, sino las que disparan cada día en su parloteo superficial a nuestra forma de ver el mundo que justifica las otras.

Los subrayados que dejo ahora tratan más que nada de ser ejemplos de lo que digo. También otras cosas.

Algunas cosas:

Acerca del 11 de sep: "Fue un acontecimiento histórico pero, desgraciadamente, no por la magnitud ni la naturaleza de la atrocidad sino por quiénes habían sido las víctimas".

"Aquí está Estados Unidos con todo su inmenso poderío, dispuesto a cometer enormes atrocidades dentro de la OTAN mientras, al mismo tiempo, los líderes del mundo occidental se reunen en Washington y se rasgan las vestiduras por las atrocidades cometidas al otro lado de la OTAN. Y, aunque sostengan que no es verdad, se vanaglorian de bombardear 'para prevenir atrocidades'".
Respecto a esto dejo un enlace de lo que está ocurriendo en estos momentos en Afganistan con un acuerdo establecido por los mismos compadres, EEUU y la OTAN, apoyados por británicos y afganos para "restablecer el control gubernamental": La OTAN lanzó gran ofensiva en Afganistán

"Todo el mundo está empeñado en acabar con el terrorismo. Pues bien, hay una manera muy sencilla de hacerlo: dejar de participar en él".

Acerca de la guerra de Vietnam que se extendió hasta Indochina: "Nadie sabe cuántas personas murieron porque esas víctimas no cuentan".

"Por definición, un proceso de paz significa cualquier cosa que haga Estados Unidos".

"La amenaza del comunismo siempre fue una impostura".

"Crímenes ideológicos e institucional y la democracia capitalista es tan responsable de ellos como quienes apoyan en cualquier aspecto el llamado comunismo son responsables de la hambruna china".

"No hubo fuego palestino, sólo las piedras de los chicos".

"Sí, está mal pasar por alto los crímenes cometidos por otros y no hacer cuanto sea necesario por evitarlos, pero mucho más importante es mirarse al espejo, ver lo que está haciendo uno mismo y hacer algo por remediarlo".

"El proceso de evitar un acuerdo diplomático tiene nombre. Se llama 'proceso de paz'. El proceso de paz se refiere a cuaquier cosa que por casualidad está haciendo Estados Unidos, con frecuencia evitar el acuerdo político".

"Daba la casualidad de que lo árabes recalcitrantes a quienes se referían (en un plan de acción en la Primera Guerra Mundial) eran kurdos y afganos, no árabes. Pero ya sabe usted que, según las normas racistas, cualquiera a quien se quiera matar es un árabe".

"Mi sospecha -es una especulación porque no dispongo de datos documentados- es que la razón es la de costumbre. Se llama 'establecer credibilidad'. Cualquier capo de la mafia se lo explicará. Si alguien se sale de la fila debe ser castigado. Los demás entenderán que semejante conducta no es tolerable. (...) No hay que salirse de la fila. Se obedecen las órdenes o..."

"En los despachos de las editoriales no interesa el tema, de modo que no lo tocan. Ése resulta ser un caso más descarnado de lo habitual y más fácil de identificar. Pero es norma general".

viernes, 28 de agosto de 2009

Paul Auster - Discurso

Supe de la existencia de Paul Auster hace unos años cuando Alonso Cueto, en esos talleres de narrativa donde todos los personajes de los cuentos que se presentan tienen carros y tarjetas de crédito, nos regaló a cada uno una copia del discurso de agradecimiento de los Premios Príncipe de Asturias de las Letras que PA había leído ese mismo día, horas antes. Y nos recomendó Trilogía de Nueva York. Sin embargo, lo primero que leí fue El Libro de las Ilusiones (relectura que arrastro en contra de mis ansias). En fin.

Tenía algo raro ese discurso. Era sencillo en su lenguaje, decía cosas que parecían muy obvias o muy vanas, no sé, no recuerdo bien qué fue exactamnete lo que pensé en ese momento pero algo así era.

Que no sabía porqué escribía pero que aún así lo hacía? Que un libro nunca había alimentado un niño o detenido una bala? Que, por eso, el arte era inútil? Que la literatura es un trabajo de dos: escritor y lector? Todo eso ya... quién no lo sabía, pensaba.

Sí, es algo que a la hora de leerlo puede hacernos pensar que ya lo sabiamos. Puede que sí, pero... lo habiamos pensado? Eso es algo distinto, creo. Pensar en eso muchas veces es un trabajo tácito hasta para la misma cabeza. Y si se dice en algún momento se dice sin pensarlo. Es verdad eso de que hay cosas tan obvias que uno no se percata de ellas. Al final, ahora, es justamente esa sencilles del lenguaje y su información obvia el chiste de sus palabras. PA se bajo un poco los lentes para ver aquello que queda atrapado en la luna de los enteojos, entre el libro y los ojos, y que se difumina de tan cercano que está a nosotros.

Solo quiero rescatar una parte ya que no tendría mucho sentido copiarlo todo:
"(...) tal es la magia de los relatos: pueden transportarnos a las profundidades del infierno, pero en realidad son inofensivos."

Con esto, puedo decir que el discurso de PA es uno de los mejores que se han leído desde 1981 que se entrega por primera vez el premio. Ahí no más (no me atrevo a decir atrás) están también los de Amos Oz (genialidad de la que escribiré en algún momento), el de Gunter Grass, el de Francisco Ayala, el de Alvaro Mutis y el de algunos otros más. Los pueden leer en: http://fundacionprincipedeasturias.org/premios/letras/ Provecho.

martes, 7 de julio de 2009

José Enrique Rodó - Ariel

Algo que me hace pensar que el palacio de justicia debería estar en la playa:







"Considerad al educado sentido de lo bello el colaborador más eficaz en la formación de un delicado instinto de justicia."

sábado, 20 de junio de 2009

Luis Jaime Cineros - El Perú y la vitamina L

"¿Para qué leer?
(...)Para confirmar que, felizmente, somos ese animal racional de la definición escolar."


En: Aula Abierta (2009)

sábado, 3 de enero de 2009

Libertad de Prensa - George Orwell

Otra vez el factor portada en primera instancia. 1984 o Rebelión en la granja. Rebelión en la granja o 1984. 1984 se presentaba con una portada blanca y unos dibujos casi de clase de geometría. Rebelión…, por lo contrario, se erguía apretado entre otros monumentales de Fuentes y Cortazar (¿qué hacían Fuentes, Cortazar y Orwell en la misma hilera?). Ahí, pequeño, apretado, disminuido por las estadísticas de venta que colocan a 1984 sobre la primera repisa y eleva su precio en unos 10 o 20 soles más, Rebelión…, al salir de ahí, era su propio altar. Un cerdo color ceniza que eleva su rostro, su soberbia, con unos pequeños anteojos que elevan su nivel intelectual por sobre una granja y un molino, por sobre un terreno, por sobre un dominio. 1984 o Rebelión en la granja. Rebelión en la granja o 1984. Rebelión en la granja, el cerdo, la imagen, el contexto, la potencia en el objeto completo, la historia, fuerza y mensaje desde la primera impresión. (Eso hay que comprender editoriales)
La historia la dejo un poco de lado. Subrayar y conectar ciertos párrafos u oraciones no haría otra cosa que desconectar esos elementos de ese mensaje global de la obra. El totalitarismo. La condición humana. La corrupción. La diferencia, hoy olvidada, entre costumbre y resignación.

Tras varios años y ediciones de la obra, que salió por primera vez 1945, después de ser rechazada por otros editores, en 1971 se descubrió el manuscrito de un prólogo para ésta obra, Libertad de Prensa. Se lo pasaron al Archivo Orwell de la Universidad de Londres donde se confirmó que habría sido escrito por el mismo GO. Hasta antes de ser descubierto inclusive hubieron algunas ediciones que salieron al mercado con cierta cantidad de hojas en blanco ya que en el manuscrito original la numeración de páginas no coincidía. Es un prólogo claro, sencillo, digerible, pero principalmente, cierto. Inclusive esta edición trae otro texto que se titula Cómo fue escrito el prólogo, donde están narrados todos los recorridos que tuvo que tomar la obra y todas las prohibiciones que también tuvo que enfrentar.

Más que la obra en sí, que es buena sin duda como mensaje, lo fuerte ha sido la edición.

Algunas cosas:
"En un momento dado se crea una ortodoxia, una seria de ideas que son asumidas por las personas bien pensantes y aceptadas sin discusión alguna. No es que se prohíba decir esto o aquello, es que no está bien decir ciertas cosas, del mismo modo en que en la época victoriana no se aludía a los pantalones en presencia de una señorita. Y cualquiera que ose desafiar esa ortodoxia se encontrará silenciado con sorprendente eficacia. De ahí que casi nunca se haga caso a una opinión realmente independiente ni en la prensa popular ni en las publicaciones minoritarias e intelectuales."

"Si la libertad intelectual ha sido sin duda alguna uno de los principios básicos de la civilización occidental, o no significa nada o significa que cada uno debe tener pleno derecho a decir y a imprimir lo que él cree que es la verdad, siempre que ello no impida que el resto de la comunidad tenga la posibilidad de expresarse por los mismo inequívocos caminos."

"Si la libertad significa algo, es el derecho de decirles a los demás lo que no quieren oír."

"Los liberales le tienen miedo a la libertad y los intelectuales no vacilan en mancillar la inteligencia."

jueves, 11 de diciembre de 2008

Bartleby y compañía – Enrique Vila-Matas

Vila-Matas había resonado un buen tiempo en mi cabeza. Había leído algo acerca de él pero nada de su propia mano. En resumen todo decía que este español se las traía. Gracias a Bolaño (de lo cual se descuelga una anécdota mayor) cayó en mis manos, o para ser más exacto, mis manos cayeron sobre éste libro, Bartleby y compañía. Es uno los pocos libros que he adquirido solo por el nombre del escritor, sin identificar el título ni revisar la reseña, ni ojear ni oler las páginas.

Bartleby y compañía es un libro acerca de todos aquellos escritores que decidieron dejar de escribir y también, por más loco que parezca, de los que nunca escribieron una sola obra. Razones, causas, consecuencias, anécdotas, pequeños ensayos, reflexiones, citas, de escritores que un narrador junta en una especie de diario que son a la vez notas a pie de página de un texto invisible que lo acerca y envuelve cada vez más en la misma tendencia que trata de aclararnos. Todo acerca del capricho de decir NO a la literatura, de mandar todo al diablo, de entender que la pasión y el trabajo no están bajo la misma convicción. Bartleby es un nombre tomado del personaje de una obra de H. Melville, un personaje que toma la decisión de encerrarse a vivir en una oficina y dejar de escribir para siempre, pero eso es otra historia.


El libro trae una infinidad de nombres de escritores que supongo VM conoce, yo por mi parte reconozco una pequeña porción. Y de esa porción que recuerda que aún hay mucho por leer, sobresale, comenzando no más, la historia de Rulfo y su tío Celerino, que abre en forma general todos los demás textos del libro. Otras que sobresalen cuentan por ejemplo cómo Cadou pasa de ser un futuro mega-escritor a confeccionar muebles que nombra Autorretratos, el encuentro del narrador con Salinger en un autobús; la historia de Zenobia, esposa de Juan Ramon Jiménez; o las locuras de Maupassant antes de su muerte. Ribeyro y Westphalen aparecen también para dejar en claro que acá también sabemos decir NO, ¿no?

Al final queda claro, las palabras nos abandonan y con eso queda dicho todo.

Algunas cosas:

“Entre la futilidad de la pura creatividad artística y el terrorismo de la negatividad, quizás haya lugar para algo diferente: la moral de la forma, el placer de un objeto bien hecho.”

“El pasado siempre resurge con una vuelta de tuerca”

“No inventamos nada, creemos inventar cuando en realidad nos limitamos a balbucear la lección, los restos de unos deberes escolares aprendidos y olvidados, la vida sin lágrimas, tal como la lloramos. Y a la mierda.”

“Renunciar sin lamentaciones a la manifestación de los propios dones puede ser una virtud espiritualmente aristocrática, y cuando se pliega uno a ella sin siquiera ampararla en el desprecio a los semejantes, en el hastío de la vida o en la indiferencia hacia el arte, entonces tiene algo ya de divino”

“Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiéramos”

“Ser / su lector ideal / reflexivo, voraz, que ama las maestras / es superior al que intenta / repetirlas o eclipsarlas”

“Aquí acaban las palabras, aquí finaliza el mundo que conozco”