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domingo, 18 de septiembre de 2011

El poder según la Camorra


Algunas cosas:

"Sistema: (...) una referencia desconocida para quien no está al corriente de las dinámicas del poder de la economía criminal".

La Camorra y Nápoles:

"El puerto de Nápoles es el agujero del mapamundi por donde sale lo que se produce en China. (...) Las mercancías tienen una extraña magia, consiguen estar sin que estén, llegar aunque no lleguen nunca, ser caras para el cliente aun siendo de mala calidad. (...) La gramática de las mercancías tiene una sintaxis para los documentos y otra para el comercio".

"Un imperio no se escinde dando un apretón de manos, sino cortándola con una cuchilla".

"En el sistema de la Camorra, el homicidio resulta necesario; es como un ingreso bancario, como la adquisición de una concesión, como interrumpir una amistad".

"No son los camorristas los que persiguen los negocios, son los negocios los que persiguen a los camorristas. La lógica del empresariado criminal, el pensamiento de los boss, coincide con el neoliberalismo más radical".

"Muchos cronistas creen encontrar en Scondigliano el gueto de Europa, la miseria absoluta. Si consiguieran no escapar, se darían cuenta de que tienen delante los pilares de la economía, el filón oculto, las tinieblas donde encuentra energía el corazón palpitante del mercado".

Enseñanzas (no educativas) de la Camorra:

"Creemos estúpidamente que, por alguna razón, un acto criminal debe ser más premeditado y deliberado que un acto inocuo. En realidad, no hay diferencia. Los actos poseen un elasticidad de la que los juicios éticos carecen".

"Frente a la guerra, al peligro de la derrota, aliados y enemigos son papeles intercambiables. Más que individuos, son elementos en los que probar la propia fuerza y objetivarla. Solo después se crearán alrededor de las partes los aliados y los enemigos. Pero antes es preciso empezar a disparar".

"En las dinámicas del poder, del poder total, no existe nada que vaya más allá de lo concreto. Así que huir, quedarse, escapar, denunciar se vuelven elecciones demasiado postergadas, inciertas, todo consejo encuentra siempre un argumento contrario, y únicamente algún acontecimiento concreto puede hacer tomar una decisión. Pero cuando sucede, la decisión solo se puede sufrir".

"El auténtico bien es cuando eliges hacerlo porque también puedes hacer el mal".

Luchar, entender, conocer estas cosas:

"En la inútil batalla en la que estás seguro de desempeñar el papel del derrotado, hay algo que debes preservar y saber. Debes estar seguro de que se reforzará gracias al derroche de tu compromiso, que tiene el sabor de la locura y de la obsesión".

"...la voluntad de situar la palabra en el centro de la lucha contra los mecanismos del poder. Palabras frente a las hormigoneras y los fusiles. Y no de una manera metafórica, sino real. Allí, para denunciar, para testimoniar, para ser. La palabra con su única armadura: pronunciarse. Una palabra que es centinela, testimonio: verdadera a condición de no dejar de señalar. Una palabra orientada en ese sentido solo puede eliminarse matando".

"Conocer ya no es indicio de compromiso moral. Saber, entender, se convierte en una necesidad. La única posible para considerarse aún hombres dignos de respirar".

viernes, 25 de febrero de 2011

De cómo la literatura sí nos ayuda con la realidad: de Misha Glenny a Roberto Bolaño

Uno acude muchas veces a la literatura buscando desconectarse de la realidad cotidiana, de los problemas, de los fantasmas. Lo que encuentra uno ahí es ese otro mundo donde, por más cosas que uno pueda llegar a vivir ahí, está a salvo. “Tal es la magia de los relatos –dice Paul Auster-: pueden transportarnos a las profundidades del infierno pero en realidad son inofensivos”. Eso no quiere decir que no nos diga algo de la realidad. Son también lo que no tenemos, diría MVLL, las carencias de la realidad.

Detrás ese cuento antes de dormir que muchos realizan, por ejemplo, puede que haya una idea de tratar de cumplir todo lo que no se ha podido cumplir en un día, de desconectarse con todo lo que se ha hecho, de calentar los motores que hacen funcionar a los sueños cuando uno duerme. La literatura como cura, salvación o desconexión. En la literatura, por más que para algunos sea cotidiana o no, encontramos un ambiente más, el cual está reservado para esos momentos en que se hace necesario.

El hecho:

Había retomado la lectura de El Crimen sin Fronteras de Misha Glenny, periodista de la BBC, donde desmenuza el mundo de las mafias a nivel internacional. En el libro cuenta cómo las mafias terminan posicionándose en los espacios sin ocupar por las políticas de los Estados y cómo son también el resultado de una serie de relaciones políticas, culturales y económicas. Al final, con el tiempo, se han convertido en el elemento clave que hace funcionar las dinámicas económicas de los países.

Entre muchos casos concretos, M. Glenny cuenta la historia de Ludmila Balbinova de Moldava. En las vacaciones del verano del año 2002, Ludmila viajaría por primera vez al extranjero, al Israel de playas soleadas. Una amiga que se encontraba en ese país le había realizado todos los trámites de manera rápida, cosa extraña para la burocracia que existía entre ambos países. Lo que no sabía Ludmila era que ese favor era en realidad la cuota de liberación de su amiga que había sido secuestrada por un grupo de la mafia rusa en Israel dedicado a la trata de personas. Si una quería salir tenía que conseguir dos o tres mujeres más. Ludmila era una de ellas. Una vez hecha la primera parte del viaje su amiga la embarcó, junto con 10 mujeres más, en un tren rumbo a Moscú donde al llegar y ser encerrada en una habitación supo que no tendría vacaciones. En el aeropuerto de Domodedovo perdió su última oportunidad. Un guardia en el control de pasaportes captó la situación. Le preguntó si realmente sabía a dónde se dirigía. La respiración de los matones que la rodeaban la abrazó y dijo que sí. “Fue como oír el portazo de la entrada de la cárcel a su espalda”. En El Cairo estuvieron tres días. Cuando las entregaron a traficantes beduinos una de ellas intentó escapar. Le dispararon en las rodillas y la dejaron morir en medio de la nada. Una patrulla apareció, pero antes que llegara ya las habían hecho trepar a una camioneta a punta de balazos en el suelo. “Cuando llegó a Tel Aviv, Ludmila había pasado por las manos de moldavos, ucranianos, rusos, egipcios, beduinos, judíos rusos e israelís indígenas. (…) Pero su pesadilla no había hecho más que empezar”. Vivía encerrada de seis de la mañana hasta las cinco y media de la tarde. En las noches trabajaba 12 horas, atendía a veces hasta veinte clientes. “Se trata de un eufemismo: Ludmila era violada veinte veces cada noche”.

Ludmila intentó escapar dos veces. La primera vez un sargento de guardia, cliente del burdel donde la hacían trabajar, la delató. En la segunda, de la comisaría la llevaron al centro de detención por ser ilegal. En Israel como en muchos países no es el cliente sino la víctima a quien se considera delincuente.

Así de fuerte. Una historia dura con personas duras en los dos lados de la mesa, no solamente los mafiosos, sino también las personas que consumen esos servicios. Un sistema validado no solo por la oferta sino también por la demanda.

"Manadas de hombres de distintas razas, edades, y clases sociales entraban y salían de los prostíbulos. Sus rostros indicaban que habían aplacado cualquier remordimiento que pudieran haber sentido jamás acerca de la contratación de estos servicios”.

En fín, no era lo más propicio para leer antes de dormir.

Ante impotencias como las que generan estas historias no queda mucho más para eliminarlas que tocar otras cuerdas sensibles de uno. Cogí un libro de Bolaño, una compilación de sus cuentos. Me tocaba la segunda parte, Putas Asesinas. Siendo un título tan explicito para ese momento no pensé en una relación directa con la historia de Ludmila que acababa de leer. De repente mis ojos lo vieron, mi mente lo leyó, pero no necesariamente yo lo capté. Ese inconsciente perverso de uno decidió por el territorio ya conocido. Leí El Ojo Silva.

Ahora que releí el cuento para escribir esto me percaté de la advertencia que había ya desde el inicio: “el Ojo siempre intentó escapar de la violencia aun a riesgo de ser considerado un cobarde, pero de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar”. El Ojo Silva, Mauricio Silva, un chileno en México perteneciente al círculo de exiliados del Chile de Allende. Es homosexual y es fotógrafo. Antes de irse a Francia a trabajar para una agencia de fotógrafos de París le confiesa alguna de estas cosas a X, el narrador de la historia. Los años pasan pero X siempre conserva en su memoria la imagen del Ojo de una manera particular: “una forma de acercarse, de estar, una forma de opinar desde cierta distancia y desde cierta tristeza nada enfática”. Viaja a Paris, lo busca sin mayores esfuerzos y no lo encuentra. Años después es el Ojo quien lo encuentra a X en Berlín. Ambos conversan y el Ojo tiene algo que contar.

Años atrás el Ojo tuvo que realizar un trabajo fotográfico para un escritor francés sin nombre. El que no se mencione su nombre y el que se trate de un escritor que trabaja en un libro sobre las distintas zonas rojas en varios países, me llevó a pensar en Misha Glenny que, contrario a la historia, es inglés. El nombre de la ciudad tampoco se menciona, lo que le permite a uno situarse en la ciudad que desee. Saliendo de la lectura anterior de Glenny, y topándome con descripciones similares, inevitablemente me situé otra vez en el ambiente que había descrito de Tel Aviv. Estaba yo, como lector, ahí otra vez. El Ojo tuvo que recorrer los lugares mencionados en el trabajo del escritor. Fotografías de burdeles para ilustrar la obra. Él iba, sonreía, tomaba fotos. Cuando sus guías se dan cuenta que no le para bola a las mujeres lo llevan a un prostíbulo de homosexuales. Nada tampoco. Creyeron que el Ojo era más friki y lo llevaron a otro establecimiento con un altar o un oratorio. Ahí solo hay niños. Niños pobres. Niños que se ofrecen a una divinidad cuyo nombre también queda en el olvido. “Trato de olvidar, dijo”. A los niños los castran antes de hacerlos parte de un ritual que consiste en gran cantidad de obsequios y comida. Después del ritual son devueltos a sus comunidades que los rechazan por la vergüenza. La prostitución es uno de los pocos caminos que les ponen por delante. “Escuchó las explicaciones del médico o del barbero o del sacerdote, unas explicaciones prolijas en las que se mencionaba la tradición, las fiestas populares, el privilegio, la comunión, la embriaguez y la santidad”. M. Glenny en su reportaje ya había adelantado una explicación más certera: “la codicia material que apuntala la globalización, según la cual el dinero puede satisfacer todos los caprichos y deseos”. Ese es el nombre de la divinidad. El Ojo dice: “en mi interior lo único que hacía era maquinar. No un plan, no una forma vaga de justicia, sino una voluntad”. Al final termina huyendo con dos niños que iban a ser castrados. En un pueblo alejado los cuida, los educa, los protege. El final del cuento no es importante en este caso. Salvo decir que cuando el Ojo termina de contarle todo esto a X, llora, llora sin parar.

El cuento de Bolaño, con la falta de referencias de ciertos lugares que hace crucial esta relación, me llevó a posicionarme en la misma lectura anterior, la de M. Glenny de la cual huía. Lla historia era la misma por que el ambiente era el mismo, por que las personas pasaban por lo mismo, porque tenían los mismos fantasmas encima. Lo que era distinto era un hecho: el hecho de que el Ojo Silva, un personaje de ficción, entraba y rescataba a dos niños del ambiente real en el que Ludmila Balbinova había vivido también, y del que M. Glenny, como periodista, solo podía rescatar la historia y contarla.

Lo que te permite la ficción en este caso, con la literatura y la ficción simbolizadas en el Ojo, es actuar sobre la realidad. No necesariamente en el acto real concreto pero sí en el formato de las historias. Te permite actuar sobre ella, “transformarla” como diría MVLL, transformar la realidad para embellecerla o empeorarla. “No se escriben novelas (ficción) para contar la vida sino para transformarla, añadiéndole algo”. Lo que se añade: la voluntad del Ojo. La cura, la salvación.

El hecho termina siendo un hecho borgiano: el cruce de dos historias en las que primero uno conoce una realidad atroz que lo hace a uno huir a la literatura. Pero no, no lo borra, la literatura termina creando un personaje (el Ojo) que se introduce en esa realidad actuando directamente sobre ella al punto que rescata dos niños de la atrocidad.

La metáfora es que el Ojo Silva es la literatura que nos salva nosotros (y a Ludmila) que somos esos dos niños que forman parte de una realidad en crisis. La voluntad del Ojo es el deber que le concedemos a la literatura: salvar, salvarnos. Ante una impotencia en la realidad de no poder poner nuestras manos sobre la realidad palpable para cambiarla, la literatura, quizá no logra hacer lo que haría el contacto palpable con esta, pero sí nos hace creer en otras posibilidades para lo común. M. Glenny nos involucra, Bolaño nos salva. Con la veracidad del periodismo se puede contar cosas, pero en la verosimilitud de la ficción todavía queda la esperanza de la salvación, de un rescate, de que alguien nos venga a ayudar. Eso es pues la literatura.

El encontrar la salvación en un texto de ficción y no en un reportaje periodístico es algo que nos debe hacer pensar.

Como dice Bolaño al inicio del cuento: “El caso del Ojo es paradigmático y ejemplar y tal vez no sea ocioso volver a recordarlo”. No se equivoca. En la relación entre estos textos hay algo -“una forma de opinar desde cierta distancia y desde cierta tristeza nada enfática”- que nos dice mucho acerca de la realidad y la ficción.

lunes, 21 de febrero de 2011

El periodista según los referentes de Arcadi Espada

















"Un periodista es un hombre solo, sometido con frecuencia -y con los hechos calientes todavía- a la presión de interpretar la historia cuando la historia aún no se ha decidido". (Charo Gonzales) '¿Qué va a pasar?' le preguntan cada día al periodista. 'Lo que está pasando' es la única respuesta". (Arcadi Espada)

miércoles, 2 de febrero de 2011

El año del periodismo a secas: reflexiones para subsistir

La publicación que sacó a finales del año pasado el portal Clases de Periodismo, Reflexiones sobre periodismo: lo que dejó 2010 y lo que se viene en 2011, es como una pausa necesaria a la velocidad de esa bola inmensa en la que se ha convertido el periodismo hoy en día.
Es difícil sentir en el día a día la cantidad y profundidad de los cambios que van ocurriendo alrededor nuestro en lo que a información se refiere. En buena medida porque tan solo podemos abrir una cuenta, la nuestra, sin tener idea alguna de las otras miles que se abren a la vez. Un día fue el correo electrónico, después el chat, el messenger, el facebook, el twitter, hasta que en un momento (que probablemente ya es pasado también) fue Wikileaks. Entre estos íconos de la evolución informática hay una cantidad inmensa más de herramientas, sofwares, plataformas, etc. Por ende hay también nuevas modalidades de interacción con la información que vamos adoptando poco a poco. Poco a poco hasta que crean revoluciones, y ya no solo informáticas.

El final del 2010 con Wikileaks y el inicio del 2011 con las revueltas en el mundo árabe son la convulsión de un proceso de transformación que ha venido dándose explícitamente, pero borrosamente también tras la cotidianidad.

El 2010 tomó aún más velocidad, tanta que, como señala Critina F. Pereda, resulta casi imposible predecir de qué hablaremos dentro de doce meses. Tanta que ahora son los profesionales los que tienen que alcanzar a los lectores en cuanto a desarrollo y habilidades.

En el centro de esta evolución el periodista ha estado y está sudando frente a una pantalla buscando la forma de adaptarse y, a la vez, seguir contribuyendo al cambio constante.

12 periodistas de distintas nacionalidades se detuvieron a pensar cuál es el terreno que ha dejado el 2010 y cómo sería la mejor manera de caminar sobre él en el 2011.

Si bien en la mayoría de textos es el desarrollo tecnológico el eje de la reflexión, todos coinciden en que, además de la adaptación y la hiperespecialización, es la recuperación de los valores tradicionales del periodismo, del periodismo a secas, lo que definirá la subsitencia de unos y la desaparición otros.

Mención especial requiere el artículo México Desangrado de Rocio Gallegos. La realidad del periodismo en México asotada por la criminalidad del narcotráfico es otra cosa. Así hable de periodismo y de las circunstancias en las cuáles tienen que TRATAR de trabajar, es un texto con otro peso, de impotencia, terror y llanto escrito. Mientras las predicciones de los otros textos fluyen, acá tan solo podemos encontrar una gota de desesperanza: "aún es difícil saber qué es lo que vendrá en adelante, pero creo, por la experiencia, que nada bueno".

Del lado de la esperanza periodística, sobresalen las reflexiones de Javier F. Barrera, Cristina F. Pereda, Marco Sifuentes y Mario Tascón, que se erigen algunos casi como manifiestos para enfrentar un año más de cambios y revoluciones.

"El 2011 es la hora del periodismo.
Del periodismo a secas.
Del periodismo y punto
". (Javier Barrera)

Algunas cosas:

"Tenemos todo el 2011 para seguir avanzando... O empezar a entender lo que ya está ocurriendo y que seguro se tuiteó". (Esther Vargas, El periodismo que queremos)

"Si los medios del cuarto y quinto poder trabajáramos en equipo podríamos haver mejor periodismo, un proceso que requiere que entendamos y asumamos que el ecosistema de medios cambió". (Renata Cabrales, ¡Gracias Wikileaks!)

"Internet no ha sido ni el problema ni tampoco la solución para el periodismo. Como tampoco lo ha sido para la medicina, la educación o la democracia. Internet no es el futuro porque ya ha sido el presente durante al menos los últimos cinco años. Otra cosa es que muchos medios y no pocos periodistas hayan optado por prescindir de esta herramienta". (Javier Barrera, La 'Tormenta Perfecta' hace mutar al preiodismo para devolverlo a sus orígenes)

"Han cambiado las herramientas. Han cambiando las costumbres de periodistas y lectores. Ha cambiado la tecnología. Ha cambiado el contexto. Y las velocidades, hábitos e intereses. Pero la esencia de los medios sigue siendo el periodismo y ninguna de las novedades impide que siga siendo así". (Cristina Pereda, Ya no hay vuelta atrás)

"Tal vez nos hemos confiado demasiado en las tecnologías de la información cuando las destrezas que tenemos que recuperar posiblemente sean intelectuales y narrativas". (José Luis Orihuela, El periodismo tiene futuro, pero no cualquier periodismo)

"Podemos hablar de sociedad al cuadrado o de cualquiera de los términos que titulan este apartado y lo que implica es, sobre todo, la de una diversificación enorme de las 'formas de estar juntos'". (Dolors Reig, 2011, Internet iba en serio)

"La identificación de los usuarios a través de sus identidades digitales utilizadas para Facebook, Google o Twitter se está convirtiendo en moneda común y resulta cada vez más habitual. Hemos pasado de lo anónimo a la ciudadanía virtual". (Mario Tascón, Tendencias en el periodismo para 2011)

jueves, 26 de agosto de 2010

La humanización del terror de una verdad

En el curso de métodos de investigación periodística nos mandaron a leer un gran ejemplo de lo que significa eso: Operación Masacre de Rodolfo Walsh. Una investigación de los asesinatos por parte de los militares en la época peronista.
No queda ahí. Hay una tremenda humanización en la narración lograda con un leguaje hágil y directo y unas descripciones que sumergen en uno el terror y la agonía, lamentablemente de una verdad. "Suele ser tan ingenuo el incrédulo absoluto como el que todo lo cree; pertenecen en el fondo a una misma categoría psicológica"

"El exceso de verdad puede enloquecer y aniquilar la conciencia moral de un pueblo".

"Espero que no se me critique el creer en un libro cuando son tantos más los que creen en las metralletas".

lunes, 19 de abril de 2010

La alfombra de Villoro

Acerca de La Alfombra Roja del Terror Narco de Juan Villoro, premio Rey de España 2010.

Si el narcotráfico en México se ha extendido tan profundamente en la vida cotidiana, Villoro ha hecho todo lo contrario: ha introducido más cotidianidad –su cotidianidad- al narcotráfico para entenderlo de una nueva manera. Arte, música, literatura, series de televisión, noticiarios son los parámetros del camino por el que su análisis se conduce. No, no hay teorías políticas o datos estadísticos. Sí hay, por ejemplo, bastantes joyas y botas de avestruz azul turquesa.

Se debate la legalización de las drogas, se localizan los países o ciudades que más la consumen o las que más producen, se crean estrategias militares de combate contra el narcotráfico, se revisan las maleteras en todas las fronteras, se mueren hoy tantas personas en esta lucha y mañana otras tantas. Todo gira y gira y no se ve cerca ningún final. Todo gira y gira posiblemente alrededor de unas botas de avestruz azul turquesa.

Villoro se ha ido al otro lado del problema, no a la dramática ilegalidad que configura hoy a la cotidianidad del norte de México, sino a la posible causa real y legal de ésta: la tendencia del consumismo que ha brotado de un capitalismo que, como señala Michael Moore en Capitalismo: una historia de amor, es la libertad para elegir tu trabajo, para elegir lo que quieres comprar. Hoy es algo así como en qué debo trabajar (qué debo hacer) para poder comprar aquello que quiero comprar, por ejemplo unas botas de avestruz azul turquesa. Sandra Ávila, la ex pareja de uno de los mayores narcos, es el ícono. En palabras de Villoro: “la descarada tendencia de la época a la satisfacción exprés se ha aliado en México con la impunidad”. En el mundo, diría yo.

Más genial aún. Villoro ha sabido ver toda esta realidad (no única verdad) en algo así como el límite entre la teoría y la práctica de las cosas, las expresiones. Expresiones como las de Warhol, los Rolling Stones, Los Sopranos, Kafka, J. G. Ballard, los mass-media, Rosa María Robles, etc. Expresiones que interpretan y dicen cosas para él y que él interpreta y nos dice a nosotros. Esto es, en parte, por lo que se ha ganado mil críticas, por lo que enfatizan que un literato no se debe dedicar al trabajo periodístico. Terrible punto de vista.

La crónica de Villoro es un ejemplo de lo que debe ser el periodismo contemporáneo. El primer paso hacia delante de un periodismo donde justamente el periodista no es un ser estancado entre las teorías, la información y el mundo, si no un ente activo, un animal racional. Arcadi Espada ya lo dijo en Diarios 2004: “Al joven periodista le enseñan, en algunos códigos, a persignarse tres veces. Las noticias deben contrastarse con tres fuentes, dicen con la prosa segura del que no ha escrito jamás una noticia. Entre las tres fuentes siempre se olvidan de la primera y principal: el propio periodista contrastando con su inteligencia, su coraje y su cultura, en el tiempo, a veces muy breve, que separa al descubrimiento de su relato. Si lo que ha visto o ha oído puede someterse a la prueba de la razón”.

Benedetti en La Tregua plantea que la belleza de una mujer no radica en alguna parte específica de su cuerpo, sino en el ojo del hombre. Y algo así nos enseña también Villoro, que las formas y razones de las cosas probablemente no están ahí donde se dan, sino en nuestra particular, alimentada y entrenada manera de saber ver las cosas.

Algunas cosas:
“La impunidad no desapareció cuando el PRI perdió la presidencia; se dispersó en medio del desconcierto”.

“La mediósfera es el duty-free del narco, la zona donde el ultraje cometido en la realidad se convierte en un "infomertial" del terror”.

“"Si no haces correr la sangre, la ley no es descifrable", escribe Lyotard a propósito de "La colonia penitenciaria". Tal es el lema implícito del crimen organizado. Su discurso es perfectamente descifrable. En cambio, la otra ley, la "nuestra", se ha difuminado”.

“En la época de los placeres programados, la insatisfacción es una queja malévola o el peculiar anhelo del dandy”.

“La gratificación de lo ilimitado a la que aspiran los nuevos modos de comportamiento adquiere en el relato del crimen el amparo de lo oscuro: 15 minutos de impunidad para cualquiera”.

“Como los superhéroes, los narcos carecen de currículum; sólo tienen leyenda”.

viernes, 5 de marzo de 2010

Diarios: subtextos y desviaciones

De Diarios 2004 de Arcadi Espada.
Libro de cabecera por ahora.

"Todos los diarios llevan incorporados un subtexto genérico que dice 'Hoy también amaneció', y sobre el que se anotan las desviaciones de la felicidad general. (Una característica de la felicidad es que no se comenta en presente, a riego de que en el festín se cuele de inmediato la muerte. La felicidad es siempre retrospectiva".