Llegó a mis manos 3 números de la revista Anaconda, la revista de arte y cultura de Ecuador. Digamos que es tipo Etiqueta Negra en cuanto a formato, pero mucha más interesante que entretenida. Los contenidos rozan lo teórico y bien podrían ser material didactico tanto para aprender como para analizar y criticar.
El número 21 tiene como tema la fotografía. La fotografía en todos los campos: artística, periodística, documental... Y se abre con una entrevista a Danilo de Marco, periodista y fotografo italiano, capturado por la fotografía retratista. La entrevista se titula ¿Qué es lo legible sino lo que se puede vivir? De ahí esto:
"Un rostro, una mirada, un gesto pueden revelar el modo en que un hombre pasa por la existencia".
"El blanco y negro (en la fotografía) murmura desde hace mucho más tiempo, mas haría falta ponerse a escuchar el murmuro de fondo que leva dentro, casi una infancia del mundo".
"No somos nosotros los que miramos una buena fotografía (de retrato), son ella por el contrario las que nos miran".
Encontré unos apuntes que tomé hace unos años de una entrevista a Ray Loriga en Magazine de El Mundo. La entrevista venía a raíz de la película La Pistola De Mi Hermano (Caídos del Cielo) que había dirigido él mismo de su libro del mismo nombre.
RL sabe decir las cosas de manera simple, clara y directa. Se ha comparado muchas veces sus textos -y su imagen, a pesar de que tenga los tatuajes más horrendos- sobre todo los de Héroes, su primer libro, con las estructuras y los temas de las canciones de Dylan, Bowie, Lennon, etc. Sí, Héroes es para subrayarlo entero, para dividirlo en cada una de sus oraciones o frases. Pero eso es para otro momento.
De la entrevista:
"El rock and roll no es sólo música, es cine, es literatura, es pintura, hay conexión entre todo". "A la igualdad se llega respetando las diferencias, no imponiendo la clonación"."Las obras hay que juzgarlas. Los prejuicios son las razones de los estúpidos"."Matar por Francia no es más noble que matar por tu madre o porque sí".
El año pasado un buen amigo me regaló mi primer libro de Noam Chomsky, Poder y Terror: reflexiones posteriores al 11/09/2001.
Dividido en tres partes el libro es una recopilación fragmentada de las entrevistas y conversatorios acerca de la política de EEUU que NC ha llevado acabo con estudiantes y público en general por todo el mundo después de los atentados de 11 de septiembre.
Lo curioso es que ahora que lo he terminado, he entendido lo mismo que me hizo entender con las cinco primeras páginas de Estados Canallas que alguna vez una amiga me prestó: EEUU es el director y productor de todo lo que después le sirve como argumento para interferir en los gobiernos de países claves. Pero, a la vez, es también productor de todo un mundo paralelo: el de la información. Una información que EEUU controla en un 50 o 60% en todo el mundo y que se filtra en cada uno de los poros de cada persona, con un vocabulario nuevo que configura nuevas verdades, nuevos buenos y nuevos malos, e infinitas nuevas formas para dejar de llamar pan al pan y vino al vino.
Pero si bien lo pude entender ya en Estados Canallas, la capacidad abismal de Chomsky de contar con una cantidad infinita de ejemplos concretos es lo que le permite poder ser uno de los activistas políticos más reiterativos que nunca repite lo que ya ha dicho. Y es que esa es también la característica de EEUU, hacer siempre lo mismo pero con distintos sustantivos y adjetivos.
¿Pero qué pasa cuando un activista político es el creador de una de las corrientes lingüísticas más primordiales de estos tiempos? "Resulta que la lengua es una de las pocas áreas donde se puede estudiar el meollo mismo de las aptitudes humanas de modo muy profundo. Y lograr algunos resultados que van más allá de la comprensión superficial. (...) En esa aptitud para el lenguaje está el aspecto creativo: la libre capacidad para hacer lo que usted y yo estamos haciendo: expresar nuestras ideas de manera novedosa sin trabas, dentro de ciertas restricciones pero sin límites".
A pesar de que él afirme que no hay necesariamente una relación directa entre su labor como lingüista y activista político, creo que es esta idea de concebir el lenguaje la que lo lleva detrás de cada una de las palabras del país más poderoso. Es decir: Chomsky plantea que a través del uso del lenguaje se puede conocer cómo trabajan las estructuras cerebrales de las perosnas. Así, en el discurso americano, él no puede dejar de ver al Estado trabjando, tramando, creando. Porque al final, el arma más poderosa de EEUU no son las que disparan hoy en Irak, Afganistán, y otros países, sino las que disparan cada día en su parloteo superficial a nuestra forma de ver el mundo que justifica las otras.
Los subrayados que dejo ahora tratan más que nada de ser ejemplos de lo que digo. También otras cosas.
Algunas cosas:
Acerca del 11 de sep: "Fue un acontecimiento histórico pero, desgraciadamente, no por la magnitud ni la naturaleza de la atrocidad sino por quiénes habían sido las víctimas".
"Aquí está Estados Unidos con todo su inmenso poderío, dispuesto a cometer enormes atrocidades dentro de la OTAN mientras, al mismo tiempo, los líderes del mundo occidental se reunen en Washington y se rasgan las vestiduras por las atrocidades cometidas al otro lado de la OTAN. Y, aunque sostengan que no es verdad, se vanaglorian de bombardear 'para prevenir atrocidades'". Respecto a esto dejo un enlace de lo que está ocurriendo en estos momentos en Afganistan con un acuerdo establecido por los mismos compadres, EEUU y la OTAN, apoyados por británicos y afganos para "restablecer el control gubernamental": La OTAN lanzó gran ofensiva en Afganistán
"Todo el mundo está empeñado en acabar con el terrorismo. Pues bien, hay una manera muy sencilla de hacerlo: dejar de participar en él".
Acerca de la guerra de Vietnam que se extendió hasta Indochina: "Nadie sabe cuántas personas murieron porque esas víctimas no cuentan".
"Por definición, un proceso de paz significa cualquier cosa que haga Estados Unidos".
"La amenaza del comunismo siempre fue una impostura".
"Crímenes ideológicos e institucional y la democracia capitalista es tan responsable de ellos como quienes apoyan en cualquier aspecto el llamado comunismo son responsables de la hambruna china".
"No hubo fuego palestino, sólo las piedras de los chicos".
"Sí, está mal pasar por alto los crímenes cometidos por otros y no hacer cuanto sea necesario por evitarlos, pero mucho más importante es mirarse al espejo, ver lo que está haciendo uno mismo y hacer algo por remediarlo".
"El proceso de evitar un acuerdo diplomático tiene nombre. Se llama 'proceso de paz'. El proceso de paz se refiere a cuaquier cosa que por casualidad está haciendo Estados Unidos, con frecuencia evitar el acuerdo político".
"Daba la casualidad de que lo árabes recalcitrantes a quienes se referían (en un plan de acción en la Primera Guerra Mundial) eran kurdos y afganos, no árabes. Pero ya sabe usted que, según las normas racistas, cualquiera a quien se quiera matar es un árabe".
"Mi sospecha -es una especulación porque no dispongo de datos documentados- es que la razón es la de costumbre. Se llama 'establecer credibilidad'. Cualquier capo de la mafia se lo explicará. Si alguien se sale de la fila debe ser castigado. Los demás entenderán que semejante conducta no es tolerable. (...) No hay que salirse de la fila. Se obedecen las órdenes o..."
"En los despachos de las editoriales no interesa el tema, de modo que no lo tocan. Ése resulta ser un caso más descarnado de lo habitual y más fácil de identificar. Pero es norma general".
El tema de la mencionada encuesta electoral a 27 mil personas que se le escapó a Alan García en la entrevista de RPP la semana pasada ha generado miles de cuestionamientos, debates y predicciones. Que quién hizo la encuesta, que cómo se pagó, que porqué se hizo. Que se pago con fondos del partido aprista, que la hizo su "red informática". Que Alan ha sacado su lado oscuro, que el ego le gana, que quiere ser el gran censor y el gran elector, etc, etc, etc.
Si bien la inquietud que ha generado es comprensible porque ilumina el lado oscuro del presidente y el Apra, hay un punto que los medios han dejado de lado. Y es que lo de "la encuesta" no es lo único que dijo Alan en aquella entrevista.
El tema central de esa parte de la entrevista era "el terreno electoral" y más exacto "la relación entre el ejecutivo y los partidos políticos". Se habló de Lourdes, de Keiko, de Catañeda, de Humala, etc. García, tras exponer sus conclusiones a partir de los datos obtenidos de la referida encuesta-con ese lenguaje entre formal y chabacano como un gesto que trata de ser cubierto con otro y finaliza en algo así como un gesto triste-feliz, es decir, incómodo porque no sabe de qué rayos está hablando- sentenció así su predicción:
"todo depende de cómo presenten (los candidatos) su personalidad, más que su programa, en los próximos meses".
Ahora resulta que, aparte de haber concluido que con dicha información tiene la realidad de la intención de voto de la comunidades campesinas, la consolidación de esta "intención" depende del "carisma" de los candidatos y no de los planes de gobierno que estos presenten. Más claro, que el pueblo peruano decidirá o confirmará su voto por la calidad de "personaje" que tenga el candidato o la calidad de "show" que tenga el mitin político de este, más que la fundamentación de la propuestas, las inclinaciones ideológicas, la primordialidad de los proyectos que presenten, etc.
Es verdad que las intenciones de voto, la mayoría de las veces, están embaucadas más por la historia personal de cada ciudadano, sí. Las encuestas que se desarrollan con exceso de anticipación, cuando todavía no se sabe a ciencia cierta ni siquiera quiénes serán los candidatos, lo confirman muchas veces. Pero eso no quiere decir que el ciudadano sea tonto, que vote por simpatía.
Dos cosas. Lo primero es que se confirma la perspectiva de sociedad que García cree gobernar: una sociedad de ciudadanos tontos y manipulables con las más paupérrimas formulas: bailes, chistes, jergas, sonrisas.
Lo segundo es que, probablemente, lo que está diciendo es verdad. Juan Paredes alguna vez en una conferencia en el CCPUCP dijo que lo que había aprendido después de escribir varios libros acerca de los partidos políticos en el Perú era que no exitían partidos políticos en el Perú. Y, con ello, claro, difícilmente puede existir un discurso político. Entonces todos a bailar y a cantar y que gane "el mejor". O no es eso lo que se ha visto, sobre todo desde el gobierno de Fujimori, en las capañas electorales?
En mi opinión es una retroalimentación de los dos puntos. Un gobernador que minimiza a su sociedad y una sociedad que se minimiza ella misma. Todo a fuerza de sudor de bailes y lágrimas de risas.
Todo esto fue degradándose más en los años noventas, los años del fujimorismo, donde los mítines políticos no eran más que presentaciones en vivo de los programas chichas de la televisión. Ahora se habla mucho de la recuperación de la democracia después de los años de "la dictadura del chino", apelando a la estabilidad económica. Pero no se ve si quiera la intención de una recuperación cultural, intelectual, crítica, de una sociedad carcomida por aquellos años. Y es que esa recuperación, más allá de una restructuración política y educacional desde arriba, debe ser anhelo y deber de los ciudadanos. Las humillantes y lamentablemente reales palabras de Alan García dan cuenta que esto aún no se ha dado.
Al parecer lo que nos espera son mas shows en vivo. Ese baile no terminará hasta que seamos nosotros los que exijamos que se queden quietos y hablen. Ahí, en ese momento tenso y ambiguo como un apagón, nos daremos cuenta si es verdad que tienen algo que decir.
No soy un Doorsiano, la vedad. Si me dan elegir, me voy por otra banda, muchas otras bandas. Si debo ser juzgado por ello, cojan sus piedras. Morrison… sí, algo más de interés me causa. No importa, siempre hay una primera vez. Aún así, cuando estoy en medio de una conversación un poco personal en cuanto a intereses y/o vocaciones me descubro siempre citando a JM. Y me alegra mucho que no sea la letra de una canción, sino unas palabras suyas que soltó en la entrevista 1969 que le hizo Jerry Hopkins, el mismo de No One Here Out Alive, para la Rolling Stones. Yo la leí en la edición latinoamericana de octubre del 2004 cuando la volvieron a publicar junto con otras a John Lennon y Keith Richards y que se anunciaban como las mejores entrevistas de la RS.
Eso. Subrayar, homenajear y celebrar al JM de una conversación, con el disco en pausa, stop o mute, para que otras conversaciones continúen mejor y se les de más de tiempo.
"Creo que tu religión, tu política, tu filosofía, no son tanto lo que fumas, tomas, usas... ni tu pelo, tu cara, o lo que has hecho. Tu religión o tu política es aquello a lo que le dedicas más tiempo. Nada más, nada menos. Es una explosión de logros".
Profesor en varias universidades de Literatura y Comunicación, Alejandro Susti es sobre todo músico y poeta. Nacido en Lima en 1959, hoy cuenta como músico con cuatro discos independientes: Tren al edén (1988), Sueño en la ruta (2003), Kaoscopio (2005) e Islas (2008). Como poeta ha publicado dos poemarios: Corte de Amarras (2001) y Casa de citas (2004). Tiene también dos investigaciones publicadas: una tesis sobre Eva Perón y un estudio sobre la ciudad de Lima en el cuento peruano moderno que trabajó con José Güich. El año pasado estuvo entre los finalista del premio de la Bienal Cope Internacional de Poesía y ahora, a pesar de que parece que su producción estuviera en pausa, ya tiene todo listo para un nuevo poemario mientras piensa en también en el siguiente disco.
Con él nos juntamos para profundizar tanto en su último disco como en una visión un poco caleidoscópica de sus pasiones, la música y la literatura local, la ciudad y la sociedad que son fantasmas que lo acosan.
Si bien has dicho en varias entrevistas que tu nuevo álbum ‘Islas’ es más privado, que se aleja de ese mensaje social de las letras de ‘Kaoscopio’; en varias de las letras del disco aún se encuentra. Por ejemplo ‘Tóxicas’ y ‘Narices Frías’. (Las flores se secan / en la pista se seca / ciudades desiertas / basuras de profundidades / que envenenan las alturas.) (Vengan, hagan su agosto y compren / sin importar el costo, hasta perder el sentido) ¿Es un mensaje constante?
Sí, es cierto. El disco comienza como haciendo un puente con el anterior, por eso yo puse esas dos canciones antes. Todavía ahí está la huella, pero es una huella más suave. Las letras del disco ‘Kaoscopio’ son más denotativas. Los títulos mismos lo dicen. En las canciones de Islas, por ejemplo en ‘Narices frías’, el título te puede sugerir varias cosas. Por qué llamar a una canción narices frías ¿no? Se puede referir a los perros, pero yo estoy hablando un poco de la gente que carece de algo, que puede pasar desapercibida, como las noticias de los periódicos. Traté de hacer un juego más libre con las palabras.
Siempre tienes eso presente ¿no? Esa parte de la sociedad aún no asimilada.
Sí, a veces sale por lo bajo la crítica social. Y en la época de los ochentas todo eso estaba a flor de piel, era todo muy patente. Yo trato de camuflarla, pero uno escribe del entorno en el que le toca vivir. Hablar solo del tema social es limitar un poco la canción. Entonces lo que hago es tratar de usar imágenes que permitan, no solo asociarla con una situación social determinada, sino que la letra tenga más libertad.
Otra característica de las letras del disco, y que va de la mano del sonido acústico y más sereno que tiene, es la presencia de la naturaleza con metáforas, parecen cuentos para niños. Y dentro de ellas la imagen del árbol como un Dios. (Y dime cuando tú / serás tan fuerte, tan alto / tan bueno como un árbol.) ¿A qué se debe?
Buen punto. Sí, es para mí, en verdad, totalmente inconsciente. La imagen del árbol puede representar las raíces, que tiene raíces fuertes en la tierra pero que ha podido crecer, se ha podido proyectar. Símbolo de fortaleza, fertilidad, de renovación. Como si la persona fuera un árbol también. Por eso hay más naturaleza, porque hay menos bulla. ‘Islas’ se parece más a lo que yo he hecho durante toda mi vida que ‘Kaoscopio’. Ese disco es para gente más joven y para reencontrarme con mis raíces rockeras. Yo siempre he tenido una nota más melódica.
La letra de ‘Aeroplano Azul’ es bastante particular, parece una queja pero también una promesa (Cuando yo sea famoso / vendrás hasta mí / cuando yo aparezca en cine / vendrás hasta mi… Si yo fuera / un millonario, un playboy /y tuviera un Ferrari azul / viviría en el fondo de tu corazón) ¿Qué me dices de ella?
Es una letra que trata de joder a la gente que tiene ciertos prejuicios con la fama, con cosas así. Es la historio de ese patita que quiere que la chica se enamore de él, pero se siente no valorado por ser simplemente uno más. Por eso la idea de los ojos azules, la fijación con el color azul. A través de él quiero hablar de las personas que solo se fijan en la portada. La gente que tiene dinero y no puede ser feliz con ese dinero. Eso está también en varias canciones mías. Me interesa hacer esas canciones para joder ese tipo de mentalidad.
¿‘Calidoscopio’ y la nueva versión de ‘Ángel (parte 2)’ son un rezago de ‘Kaoscopio’?
‘Calidoscopio’ por el título nada más. Fue anterior al ‘Kaoscopio’. Yo vivía afanado con el calidoscopio, en él la palabra se convierte en un puente para llegar a la cosa más onírica, más surrealista, la posibilidad de asociar cualquier cosa. Y en ‘Ángel’, lo que pasa es que las canciones no son un ejército de soldaditos que viene uno atrás del otro, no hay un orden cronológico. De ‘Ángel’, del ‘Kaoscopio’, yo tuve primero la estrofa y la tuve que mezclar con miles de opciones y por ahí también salió ‘Ángel (parte 2)’ que terminó en ‘Islas’. Es probar, no me conformo con una sola versión. Durante muchos años me dediqué a podar muchas canciones.
Para este disco ya no contaste con la participación de la banda de siempre, ‘La patrulla del cielo’, pero seguiste trabajando con Daniel Wilis y en alguna ocasión se han presentado solo ambos. Me recuerda al dúo que hace Dave Matthews con Tim Reynolds ¿Cuál es la relación con Daniel?
Acá los músicos tienen mucha práctica, pero nunca encontré a una persona tan creativa como Daniel. No es quizá un guitarrista tan depurado técnicamente, pero encuentra fórmulas, salidas. ¿Y sabes porqué? Porque ha escuchado un montón de música. Al antiguo guitarrista una vez le dije que quería una canción estilo King Crimson, no entendió. Con los músicos hay compartir códigos, lenguajes, registros. Daniel sí funciona. Lo conocí dos semanas antes de grabar el ‘Kaoscopio’. No hubo ensayos con Daniel, él toca para el disco en la casa del productor. No estuvo en los ensayos. Ahí demostró su versatilidad.
¿De dónde sale el nombre ‘La patrulla del cielo’?
Lo saque de un programa de ‘Las chicas súper poderosas’ (Risas) Mi hijo veía. En un capitulo apareció un patita con una moto en el cielo y mencionaron algo así. Lo puse no más, no lo pensé dos veces.
En los años ochentas participaste en importantes festivales junto con Susana Baca, Frágil y en eventos culturales donde participaron Mercedes Sosa, Silvio Rodrigues, Fito Páez… Ahora tus presentaciones son menos comunes. ¿A qué se debe?
Es difícil. En mi caso, para una presentación soy yo el que tiene que encargarse de todo y trabajo en otras cosas, me siento abrumado por todo eso. Me gustaría tocar más pero es bastante trabajo. Yo he financiado todos mis trabajos y he perdido plata muchas veces, entonces uno piensa en eso también. Y quizá ya no tengo el poder de convocatoria que tenía. No me interesa ser conocido, simplemente que se reconozca lo que hago, que se sepa que lo que hice, lo hice con un intento de hacer algo distinto, no guiado por intereses que sean ajenos a la música.
¿Qué piensas del rock nacional de hoy en día?
Ha habido muchos cambios. Los músicos tienen mejor formación que en mis años que eran músicos de oído. Ahora se estudia, no solo música, también producción. Hay mucha más conciencia del negocio de la música. Eso está muy bien. Pero todavía falta mejores producciones. A veces escuchas un disco de una banda nacional y la batería parece una batería a pilas. Se descuidan cosas esenciales como esas. La calidad del sonido queda grabada en el subconsciente.
¿Y de que el Perú, por lo menos por ahora, sea una nueva parada para las bandas internacionales?
Traen puros cadáveres. Roger Waters fue importante, Peter Gabriel también. El problema está en que el público se entusiasma por el evento pero no hay reflexión. Se alaba que venga fulano de tal pero son todos como stickers que pegas en tu ventana y a la semana lo vas a reemplazar por otro, son todos productos descartables. Me gustaría que venga alguien que ha dejado algo, algo sobre qué pensar. No hay tradición rockera por más que hayamos sido pioneros en Latinoamérica. No ha habido una apuesta seria de los medios de comunicación. No hay una radio de rock nacional, debería haber por lo menos una, hermano ¡No existe! ¿Por qué no existe? ¿Quiénes son los responsables? No son los músicos los responsables.
El arte de los dos últimos discos es bastante similar. Inclusive el del segundo ha sido hecho por tu hija Clara. ¿Ha sido idea tuya? ¿Cómo manejas esa parte del trabajo?
Yo lo guío un poco. En ‘Islas’ quería trabajar un poco con el color amarillo. Había la idea del horizonte. Es el paisaje costeño, el mar, nuestro punto de fuga para nosotros que vivimos en Lima.
Me llamó la atención el agradecimiento que le haces en el disco a un tal Octavio por comprar el Álbum Blanco allá por el 74. ¿El de los Beatles? ¿Cuál es la historia?
Él es mi hermano menor. Cuando éramos chiquillos comprábamos discos en una tienda en el centro con las propinas. Una tarde yo me la gaste en otros discos y entonces yo lo manipulaba a mi hermano y lo convencía que debíamos comprar tal disco. Vi que había varios de los Beatles que no habíamos escuchado, entre ellos este disco raro, todo blanco, escrito en relieve y ¡era doble! Lo convencí y lo compró. Al final ese disco lo escuchó toda su vida. Es un acontecimiento desencadenante, de esas cosas pequeñas que ocurren en la adolescencia de cuya importancia tú no logras entender hasta después de muchos años.
¿Cómo manejas tu labor de literato y de músico? En ‘Kaoscopio’ haces una versión de un poema de Cesar Vallejo y algunos de tus poemas de ‘Corte de Amarras’ tratas el tema de la música. ¿Se complementan ambas pasiones o tratas de trabajar con ellas por separado? Sobretodo en la composición.
Viven separadas en teoría. Si tú lees la letra de una canción sin la música se pierde mucho. Un poema se tiene que sostener por si mismo. Pero a pesar de eso, sí, a veces hay un punto de contacto. Lo bonito es que el poema te da libertad de imaginación y esa libertad la puedes aplicar a letra de la canción. Se retroalimentan. No es un diálogo que yo haya querido hacer muy explícito.
¿Has escrito textos más narrativos? Varias de tus canciones son pequeñas historias.
Sí, ‘Calibre 38’ por ejemplo, es la historia de tres mujeres. Tengo una especie de novela, pero yo no he trabajado mucho en lo narrativo. Son textos medio autónomos, un poco autobiográficos. Hay que apelar a otro tipo de herramientas totalmente distintas a las de un poema. Hay que convertirse en otro individuo, tener mayor disciplina.
Se podría decir que vives de tus pasiones: la música y la poesía, además de trabajar como docente de literatura en varias universidades. ¿Hay algo aparte a que te hubiera o te gustarías dedicarte?
Me gustaría tener más tiempo para hacer música. El tiempo que tengo lo uso efectivamente. En el verano, cuando dejo de dictar clases, empiezo a producir a diestra y siniestra. He tomado una conciencia del tiempo en la que creo que hay que encender el fósforo en el momento indicado. A veces intento algo con Daniel y en la noche ya estoy soñando con música. Mi mente empieza a trabajar horas extras.
¿Sientes que ya lograste tu mayor trabajo en la poesía, la música o la investigación?
No, creo que no. Voy a seguir jodiendo. Ser conciente de lo que uno ha hecho es perder el tiempo. Me gusta más ponerme en el plano del creador. En el renacimiento, por ejemplo, podías dedicarte a pensar en el hombre que vuela, había un estudio constante. De eso consiste estar vivo ¿no? Interesarte por todas las criaturas que te rodean. Más me interesa esa curiosidad a la del que se siente y comienza a evaluar.
Estudiaste una maestría también en comunicación de masas que tuvo como producto la tesis de Eva Perón. ¿Cómo llegaste a interesarte por las masas?
Entré a trabajar al IPP cuando recién empezaba y me sugirieron que profundizara un poco en la publicidad. Y cuando voy a Estados Unidos estoy con esas ideas, ya no la literatura, en ese lapso. Conseguí la posibilidad de seguir esa maestría y conocí muchas cosas con las que acá no había podido tener contacto. Al terminarla era el año 93 y eran años terribles para el Perú, no queríamos regresar. Entré a enseñar español en la misma Universidad de Towson. Ahí volví a tener contacto con al literatura cuando suplanté a una profesora cubana que enseñaba literatura precolombina. Pensé en qué pasaría si me quedaba allá y conseguí la beca para hacer el doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de John Hopkins. Me quedé cinco años más. Viví como un estudiante.
¿Cómo ves la literatura nacional y el trabajo de las editoriales locales de ahora?
Cuando regresé de Estados Unidos empecé a leer narrativa de los escritores que habían crecido en los noventas. La experiencia fue un poco decepcionante. En la poesía fue distinto, la poesía peruana es fundamental. En el caso de las editoriales es un poco absurdo. Veo que se publican obras por todas partes pero yo no veo que el público lector crezca. Lo que se vende son libros ligeros, para un viaje. Pocas veces te encuentras con un libro que valga la pena. Algunos tratan de publicar cada año, si el estado diera becas a los narradores lo entenderías, pero esa gente se dedica a otras cosas ¿qué tan interesante puede ser la literatura que está reproduciendo sino están devotamente metidos en ella? Los que están más conectados con los medios como Ampuero, Cueto, no son los que producen mejores resultados. Los anónimos cuando mueran recién van a ser valorados. Es injusto pero es la realidad. Mira Oswaldo Reynoso.
En muchas de tus composiciones suelen haber una relación fuerte con la imagen de la ciudad, la ciudad como un mal, como un monstruo. Además, en el 2007 publicaste, junto con José Güich Rodríguez, Ciudades Ocultas, un estudio de la ciudad de Lima en el cuento peruano moderno. ¿Cuál es tu relación lírica y literal con la ciudad hoy?
Es una relación medio amor-odio. La ciudad como sitio del desarraigo, que te va empujando, donde todo lo que adorabas termina desapareciendo por el desarrollo. A nadie le gusta un lugar que quite lo tuyo, donde desaparecen las huellas de tu historia, que te lleva a la extinción. Y más Lima que crece caóticamente que ya no respeta ni los monumentos. Eso da rabia. El odio es contra los responsables de la ciudad.
Y eso se contagia a una sociedad que empieza a ser también prepotente ¿no?
Sí, tú también empiezas a funcionar de esa manera, a ser un poco salvaje. Ese el rechazo. Hay también una necesidad de la ciudad porque uno está acostumbrado espacialmente. La idea de ir a vivir al campo para tratar de ser algo que probablemente no puedas llegar a ser también me parece ilógica. Hay que darle lugar a la naturaleza en el espacio de la ciudad. En el renacimiento hubo la teoría de la ciudad como un lugar del encuentro, de armonía. Hoy da pena percatarse que nunca fuimos capaces de lograrlo. La ciudad es el lugar de los desencuentros. Hay cosas que me gustan, me gusta el mar por más que esté todo cochino. (Risas)
¿Qué viene ahora? Poesía, música o investigaciones.
Hay un libro de poemas que ya está para la imprenta. Se llama ‘Cadáveres’ y el tema central es la muerte. Uno se va obsesionando con el tema conforme va pasando el tiempo. Es un libro que empecé a escribir hace como cinco años. Quiero presentarlo en la feria de libro. Y el siguiente año será otro disco que ya estamos viendo con Daniel y que lo trabajaremos en verano, con tiempo. Antes me preocupaba coger el pez una vez atrapado, ahora sé que el pez no se va a ir, que lo puedo dejar y cuando regrese va a estar más gordo.
“Hay algo divertido, disparatado y absurdo en esa historia que se está contando, y está bien reírse de la historia, pero no te rías de la película para demostrar que cool eres. Espera hasta que suceda algo divertido y entonces ríete. Porque quiero que te metas en ella, y si levantas una muralla de orgullo, simplemente no podrás. Déjalo. Te devolveremos tu dinero.” (Entrevista en Etiqueta Negra)
A estas alturas de la vida, de la historia, del tiempo, es normal pensar en nuevas alternativas. Hoy, dejar de depositar esperanzas en un voto electoral para la presidencia del país, por ejemplo, y pensar más bien en plantar un árbol es válido, lógico. ¿Por qué? Por que de un árbol podemos respirar todos por igual.
Marck Johnson no se acerca tanto a la jardinería, él cree más en la música. Y así como muchos, reconoce en ella toda su fuerza. Pero no para trasladarse en el tiempo o partirse el alma sino, todo lo contrario, para pensar en el presente y unir el alma, el alma de la humanidad, nada menos. Quizá suene como una idea fantasiosa, pero no lo es. Es un proyecto, Playing for change, y una meta, peace through music. ¿Cómo lograrlo? Simple. Haciendo cantar, celebrar y ayudar, a la vez, a todo el mundo.
Así es, Playing for change fundation (PFCF), es un proyecto que consiste en unir al mundo a través de la música. Y no es una propuesta repartida y dividida por el mundo con conciertos de Madonna o U2 como obra benéfica. PFCF tiene su arma en la energía y esperanza que los músicos callejeros depositan día a día en la música. Cada uno, desde su continente, país, ciudad, calle o esquina, que vienen a ser lo mismo en este caso, trabajan unidos a la distancia por este proyecto que lleva adelante MJ.
MJ y su fundación trabajan en esto de la misma forma en que nació, por las calles y con las orejas paradas. MJ, en una mañana cotidiana que tomaba el metro en Nueva York, pensó en esta idea cuando dos hombres, uno cantaba y otro tocaba la guitarra, hicieron que todas las personas que estaban presentes se olvidaran de la vida mecánica por un momento y les prestaran atención. Cantaban en una lengua que hasta ahora no sabe cuál es. Nadie entendía nada, pero todos recibieron el mismo mensaje y, para no ser exagerados, les sudó el ojo. Él entendió algo más, que la música es unión en todas sus formas. Que esos dos hombres no eran los únicos en el mundo era algo lógico, tan lógico que no se piensa en ello. Él no los podría juntar a todos pero sí unirlos, o sea ayudarlos, que se ayuden y ayuden a otros. Desde entonces es que PFCF recorre los continentes recolectando todas las voces y notas musicales que andan sentadas en las calles del mundo. Luego, a través de sus voces y sonidos, se juntan en la edición y se unen (ayudan) en una canción. Una canción para que todos respiren por igual. La canción, Cd y Dvd recolectan ganancias que van al 100% para la construcción de escuelas de música, Playing for change, que se amplían en su labor llegando a la educación en las letras: desde escritura a poesía. Por ahora va una, en Sur África. Pero aún queda el resto del planeta.
Todo eso es bueno, muy bueno, jodidamente bueno y jodidamente humanitario. Pero tras esto hay puntos aún mayores. Primero, la importancia de tener fe en las ideas sueltas, de subrayarlas y conectarlas, de seguirlas hasta descubrir de que ese “granito de arena” conformista que suele bastar puede ser, usándolo de la forma adecuada, un sinónimo de paz. Segundo, la sutileza con que este proyecto destroza la política material del mundo de hoy, creyendo aún en la música de todos y no solo en las palabras de algunos. Y tercero, la prueba de una humanidad que ya no cree en lo que le dicen que debe de creer, sino en lo que siente y vive. La posibilidad de ver, con certeza, algo grande para el mundo en un árbol o una canción.
Algunas cosas de la entrevista a Marck Jonson, por Bill Moyers, periodista americano:
“MARK JOHNSON: Well I think music is the one thing that opens the door to bringing people to a place where they are all connected. It is easy to connect to the world through music, you know. Religion, politics, a lot of those things they seem to divide everybody…” --- “MARK JOHNSON: (…) There's no separation between music and people, when music is just happening and people can walk by and it can affect them, that this is an opportunity for us to really find a way to bring people together.” --- “BILL MOYERS: Did anybody ever say to you, "Mark, don't be naïve"?
MARK JOHNSON: Oh, absolutely. Absolutely. But to me, naïve is thinking that there's any other choice. You know? The only choice we have is to come together. And to inspire each other because that's the way that we'll create a better world for us now and for the kids tomorrow.
And the other truth is, I mean, you know, a lot of people are living in a world of fear. But we don't even know how long we're going to be in this world. So there's really no reason to fear anything. The most important thing is while we're here, let's make a difference together. That's what Playing for Change is trying to represent.” ---
Subraya y Conecta nace de la manía, al principio tímida y luego descarada, de subrayar y garabatear libros al leerlos. Tras esto también se revela una influencia marcada por A. Fuguet, autor de uno de los primeros libros que remarqué sin o con mucho respeto. Como refiere, subrayar un libro no es un acto vandálico como muchos creen. Subrayar es homenajear y celebrar al autor, hacer el libro interactivo, trazar nuestro trayecto a través de él, hacer el libro de uno, darle nuestro sello, apropiarnos de él. Esas frases que dicen lo que uno está pensando o ha pensado, las que dicen lo que uno quizo decir y no dijo. "Frases para el bronce" que, en rigor, no son más que esos momentos aislados en que uno se da cuenta de que, más que palabras, lo que se tiene al frente es verdad. O vida." (AF) SyC tiene la única intención de poner al alcance alguno que otro comentario de los discos, peliculas, fotos y sobre todo libros que voy consumiendo y dejarles en bandeja sino todas, algunas cosas resaltantes de éstos. Así, me uno a la divulgación del evangelio de los libros trabajados, machucados, manchados de comida, subrayados. Ahí les va.